Tres mercados de la región picaron en punta, en una lucha que los hace variar de liderazgo por escasos decimales. Cumplido medio mes, tanto el Merval como el Bovespa y el Mexbol obtienen un excelente rendimiento de más de 6%. Esto, que es como para poner locos de contentos a los operadores del riesgo puro, se opaca bastante ante la presencia de un cuarto competidor que prosigue sin aflojar. Y que contiene una virtud esencial, en cuanto al riesgo casi sin presencia, además de haber evolucionado casi a la par de aquellas Bolsas mencionadas: se llama el Oro.
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El IPSA chileno se ubica un escalón por debajo, envuelta su tendencia en el clima electoral que privaba, aunque sin reflejar ningún tipo de inquietud por el resultado político: simplemente, evolucionando más sobriamente. Y los mercados de la región consiguen su mejor beneplácito, al cotejarse con un Dow Jones que los viene siguiendo desde lejos. En verdad, tanto el Nikkei, como los recintos europeos están actuando lejos del resultado de los latinoamericanos: casi a una tercera parte de éstos.
Para la Bolsa local, antes que pensar en tendencia por raíces propias, queda la reflexión de estar enganchada en cierto fluir de demanda que comprende a tres países, no solamente a uno. La meta ahora será poner distancias con lo aurífero, que sigue siendo el símbolo indeseado acerca de predicciones en el mundo.
Aquello que comentábamos en el resumen diario, sobre la semana, en el Ambito de ayer, está para ser destacado una vez más y en función de la extraña figura que ha venido imponiéndose en la primera quincena: el mercado dista de emitir señales tan sólidas, como la columna del Merval pareciera estar indicando. Por ahora, en dos semanas ha brindado la satisfacción de resultar altamente productivo en cotizaciones. Falta que en la segunda etapa aporte el debido respaldo en negocios, antes que seguir la suba delgada de cuerpo. Imaginar una quincena sucesora en iguales términos supone llegar a fines de enero con utilidad ponderada en torno a un doce, trece por ciento. Pero amparada en ritmo de negocios que frecuenta los cincuenta/sesenta millones solamente. Esto expondría a la plaza a que febrero vea ataques más profundos, de oferta haciendo la diferencia y volcando el signo en varias ruedas. Porque si la corriente de ventas se aumenta, no parece haber caudal a la vista disponible como para asimilar las órdenes sin desagiar los precios. Es la materia pendiente del mercado de enero, que ha dado un buen inicio a 2006 -y respondiendo a una secuencia estadística que tiene a enero como de las fructíferas zonas anuales- y será el gran chequeo a tener que realizar sobre la segunda mitad del mes. Indicadores que se distancian, nunca han terminado por dar un prolongado estado de felicidad.