«Puente sobre aguas turbulentas»... y como dice la letra de tan recordado tema: es lo que se precisa en los mercados actuales, a los que la suba de tasas -y la nueva mano, todavía poco conocida por los operadores- les han revuelto bastante las aguas. Una muestra de la constante precariedad de proyecciones y pronósticos en el mundo moderno, igualmente alimentado por lo que es una verdadera industria en tal sentido. Los «paper» pueblan los medios, aterrizan en los escritorios de administradores de carteras, llenan con suma habilidad esa faceta humana de tratar que «alguien» le adivine el futuro.
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A diario se leen trabajos que otorgan determinado desarrollo a un bono, a un cupón, a un mercado, basándose en estimaciones a varios años que penden de un hilo para concretar el supuesto crecer de un PBI. O de saber qué sucederá con la economía y las finanzas del mundo, cuando apenas alguna ficha del tablero se mueva de manera impensada vista desde el presente.
Más grave, es que a veces se pueden advertir predicciones en los que tienen que administrar los dineros públicos, quienes parecen creer que lo que esté sucediendo dentro de tres o cuatro años, es posible « descontarlo» desde ahora. Por de pronto, derivó algo favorable de las aguas turbulentas que se han presentado en éstas semanas. Y es que parece que otra alegre emisión de deuda pública se habría decidido suspenderla, frente a la flojedad que denotan los papeles que danzan actualmente.
«La región está complicada con sus bonos, los títulos argentinos han venido decayendo inclusive más...». Y de inmediato, se elevan las primeras quejas locales, que remedan lo del tequila y cuando estábamos ofendidos diciendo: «La Argentina no es México». Ahora, se vuelve a sostener «que no somos los otros», pretendiendo mostrar una actualidad que todavía sigue sin solucionar la porción del canje que quedó flotando. Y sin recordar que, con nuestra crisis de hace unos años, convulsionamos nosotros a la región.
Lo bursátil -y mejor cruzar los dedos- se ha conseguido hasta aquí poder montar cierto «puente», sobre las turbulentas aguas que afectaron a los bonos. Indudablemente que el enorme pilar del tal puente se ha venido llamando Tenaris y en doble peso en los índices, en volumen y precios, lo que quizás haya evitado ver una proporción bastante mayor de ruedas bajistas. Hoy, el sistema ya quedó fuera de juego, en prolongado descanso hasta el lunes, que también llegó oportunamente para «estirar» el tiempo. Y ver si se genera algún principio de reacción, en mercados que se asustaron de su propia suficiencia -alentada por los «paper»- y que ante cada suba de tasas afuera: decían tenerla « descontada». (La vida es sorpresa. No pretendan adivinarla.)
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