16 de junio 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Con tan simples, como certeros y fundamentados argumentos, un organismo judicial alemán emitió fallo favorable a dos bonistas, caídos en el default argentino. Y con toda lógica se apunta que: «La incapacidad de pagar anunciada en 2002 ya no es relevante tras la recuperación económica». Citando los cruciales datos de crecimiento, desempleo, sumando el pago realizado al FMI sin que nadie se lo reclamara de tal forma, los jueces solamente habrán caído en la cuenta de que el gobierno argentino no quiere pagar. Y es la única respuesta posible, caer en la figura de un estafador de la peor calaña. Que primero alude a su penosa situación y, después, se florea con su resurgir económico sin responder a sus deudas pendientes. Nadie se inquietó por el fallo, apareció como nota de color en recuadritos de los diarios, y ya está instalada también la otra costumbre: la de ignorar cualquier fallo contrario, venga de donde provenga, suponiendo que serán incobrables. Si éstos se acumulan, porque imaginamos que los que son a favor en alguna Corte pasan a resultar «jurisprudencias» para atender los que sigan, y los que son dispersos se convierten en multitud: se verá si hay, o no, modo de poder cobrar al moroso que se hace el desentendido.

En el mismo día de la novedad, el Presidente -en lo que se consideró como una réplica a Lavagna- salió a declamar «que vengan inversiones extranjeras». Quiere que «vengan a dar trabajo», después de una larga cadena de hechos -y dichos- donde solamente se cambiaron normas, se apostrofó a empresarios, se entró en controles bajo amenazas, y se procuran recapturar privatizadas mediante el método del asedio. Ciertamente que la prédica con la cual remató su discurso, acerca de ser un «país previsible», confronta con lo llevado a cabo.  


Es complicado entender lo que sucede por el mundo, mucho más es interpretar dirección y lineamientos que estamos siguiendo adentro. Hoy se habla de planes, hace un tiempo se ufanaban de no poseer ninguno (porque, decían, la culpa de cómo nos había ido pasaba por los que tenían planes), primero era todo incentivar el gasto, ahora no paran de hablar de «ahorro» y de fondo anticíclico.Y mientras tanto, a un año y medio de las elecciones, el país ya parece estar sumergido en candidatos, reelecciones, fórmulas, y las clásicas figuras de denostar adversarios. Es demasiado de tantas cosas, que si se colocaran en un mortero, se las machacara a todas juntas para ver qué sale de todo eso, podríamos obtener alguna muestra del «cubismo», o una visión metafísica. Los arqueros se la pasan quejando de la pelota, decía alguien en el Mundial: ellos quisieran tener una cuadrada y pesada. Y no está mal, cualquier coincidencia con las aspiraciones de nuestros gobernantes puede que no sea mera coincidencia...

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