26 de septiembre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

De dos temas que resultan importantes dentro del sistema bursátil, con sesgo marcado hacia el inversor, nos queremos seguir ocupando hoy. Porque primero habíamos visto -en la publicación de una revista- la vuelta de los pretendidos « ranking» por empresas, en búsqueda de cuál es la «mejor» (hazaña mayor) o bien, acerca de la más «grande». Aquí hay que detenerse en un concepto que es fundamental: una cuestión de hacer ranking de empresas. Y otra, que puede ser muy distinto del anterior, si se hace uno de acciones. Y no importa que las que compongan el empresario resulten cotizantes en la Bolsa, no por ello resiste el listado intentar que una sola competencia sirva para determinar ambos rasgos. En pocas palabras: se puede ser una empresa excelente, sin serlo como acción.

Obviamente, también funciona a la inversa: hay papeles que hacen las delicias del inversor, que le dejan trayectos de grandes beneficios, y que pueden mostrar varias fisuras en los ratios que se apliquen para juzgarlas como compañías.

Y allí dilucidado el primer asunto, se penetra en otro todavía más turbulento. Que comienza cuando hay que definir cuál es la mejor acción cotizante, desde el ángulo del inversor. Para nuestro propio concepto, sería: «la que más sube, en el menor tiempo posible». Pero sabemos que tal idea es aplicable estrictamente para el amante del «trading», o de los plazos cortos.

Seguramente que sólo por esa condición, no merece una acción ser llamada «la mejor», sino que debería integrar otras virtudes (como política de dividendos, por ejemplo). Verá el lector, apenas nos introducimos y ya casi nos devoró una columna. Así que da mucha más tela para cortar, en adelante...  


El otro tema, que también mencionamos tratar, es el que tomamos de la nota del analista técnico Jorge Fedio -publicada en «cupones» de ayer- y donde se revivía esa «relación de oro», piedra basal de la inversión, entre el precio y volumen. Dijimos que en tal punto se podían unir todas las escuelas bursátiles, dejamos también sentado que adherimos permanentemente a tales relaciones cuando procuramos definir una rueda, o una tendencia manifiesta, o en ciernes. Pero después nos preguntamos: ¿cómo es que hay tanta gente, inversora o profesional, que se ocupa mucho del precio y poco del volumen? Esto ha sido así a lo largo de décadas de convivir en el ambiente, notando que se juzga por bueno, malo, firme, flojo, o pesado, al mercado, en función de qué diferencia dejó el índice de precios del día. Y hay muchas fechas que se pintan solas, anunciando lo que sucederá después por el divorcio entre los dos elementos. (Seguiremos, con ambos temas.)

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