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2 de octubre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

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El actual titular de la CNV parece dispuesto a pasar menos inadvertido que otros colegas en el cargo. Y, al menos, el protagonismo lo ha encaminado a poner en blanco y negro una realidad por todo el ambiente sabida, pero que no se estaba dispuesta a reconocer abiertamente. Que nuestro sistema bursátil juega claramente en una «Primera B» regional y con tendencia a seguir bajando de categoría. Narciso Muñoz, que así se llama el funcionario que mencionamos, tomó lanza y escudo y la emprendió contra el dilema yendo frontalmente a una tarea que -visto el pasado- bien puede quedar en quijoteada. Detrás de lo que se asemeja a un eslogan -«debemos afrontar el desafío de crecer y no desaparecer»-, Muñoz lanzó la convocatoria para una denominada unión de los distintos mercados de valores que están en vigencia en nuestro medio. Y el objetivo a la vista sería el de lanzar una operatoria de futuros. No solamente eso, que ya es muchísimo conseguir cohesión entre los mercados, sino que también se encargó de arengar a inversores institucionales (llámense AFJP, Fondos Comunes, compañías de seguros, bancos) para que «trabajen a favor del mercado argentino y para que crezca en vez de achicarse».  


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De todo esto rescatamos el reconocimiento expreso de un titular del organismo rector del sistema: en cuanto a difundir públicamente lo que vemos -y comentamos- todos los días de estos años: la extrema delgadez en que ha caído nuestro mercado bursátil y que si sólo se le quitara una especie -Tenaris- podría mostrar negocios comparables al «viejo recinto», de sus épocas mediocres, y cuando aquí se trabajaba entre cuatro paredes (sin globalización y con una ley de inversiones extranjeras que nos resumía al capital local).

No conocemos el señor Muñoz, se nos ocurre valioso su grito de alerta máximo y yendo directo al cuadro de situación. No lo vemos tan bien en cuanto a querer abarcar demasiado de una sola vez, golpes de timón demasiado bruscos y que suelen diluirse solos. Hay toda una historia, densa, dura, enmadejada, acerca de mercados que han vivido enfrentados y nítidamente opuestos unos a otros. Por simple obra de un llamado no se van a encontrar amistades y romances y, mucho menos, cuando el choque de intereses siempre está presente. Recrear una trama bursátil, volver a fecundar una semilla, tiene que partir de una voluntad política de trazo mayor y con la convicción de que se vea como prioritario poseer un mercado de capitales fuerte y sano. Algo que, en tantos años de gobiernos vistos, nunca hemos podido constatar en la práctica, por más discursos alusivos. Nos parece.

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