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18 de octubre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

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Prosiguen las postales encontradas, entre un país que dice querer salir hacia el futuro y el que vive con el pasado por delante. Y esto puede reunirse, como resumen, en un título de tapa de Ambito Financiero de ayer que refería: «Inversión extranjera llega aquí menos que a Chile y a Colombia...». No ya menos que en Brasil, nuestro natural y fuerte competidor en la región, sino en relación con otros que -potencialmente- han sido menos atractivos que la Argentina. A quienes solamente manejan cifras económicas, que muestran su sorpresa enarbolando índices y ratios, lo de San Vicente de ayer les dio un baño de realidad. Un país que parece condenado a repetir pasajes de su historia y que no tienen que ver con lo más potable de ella, sino con las muestras de una involución, siempre alentada por los intereses más sectarios en la lucha por el poder.

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Lo que puede llegar para activos de fácil liquidez, por herramientas de uso financiero, no tiene nada que ver con inversiones con vocación de radicarse. A menos que se llegue en sectores sumamente tentadores, con cierta cantidad de ventajas, realmente no parece ser muy cuerdo venir a meterse en un esquema que vive en la contradicción pura. Perón, su cuerpo, su influencia, su historia que estaba descansando en paz volvió al centro de la escena, por la inaudita torpeza de un acto que sólo sirvió para demostrar la eterna división en que se debate el partido gobernante. Una filmación recorriendo el mundo que posiblemente da por tierra con muchas intenciones de inversión que estaban en carpeta (y que llevaban mucho tiempo de ser trabajadas).  


Hay miedos actuales, a los que se suman miedos añejos, y el capital -justamente, en frase que le gustaba repetir a Perón- es lo más miedoso que hay en el mundo. De este modo se «festejaba» otro 17 de octubre, de tal forma arrancaba la semana en el país y mal hacen los que suponen que solamente hay que manejarse con datos financieros, económicos, o bursátiles para extraer conclusiones.

La Bolsa, decíamos justamente en «cupones» de ayer, ha venido diciendo su verdad a lo largo de todo el año. Y sus índices la evidencia como muy alejada de todo otro recinto de la región, cerrando la marcha de las rentas del ejercicio. Una verdad que es como para los que quieran -o sepan- leerla y que está compuesta de todos los ingredientes (que es lo que incluyen las tendencias bursátiles) y no solamente de números, o incentivos parciales.

Doloroso como imagen, veneno derramado sobre la atracción de capitales, lamentable para un grueso de la sociedad -y ojalá que sí sea el grueso- que aspira a ver una Argentina hacia adelante pero tropieza con un pasado, que se menea incansablemente.

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