20 de octubre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Ya viendo de qué modo corren las semanas, colocándonos allí nomás de clausurar el ejercicio bursátil, toda señal de vida que emita el mercado local -el más perjudicado dentro de un año que, realmente, viene siendo difícil para la mayoría- se debe colocar entre algodones, acomodar debajo del cristal del microscopio y buscar pacientemente alguna célula, capaz de reproducirse y acomodar un poco mejor las cuentas promedio. Lo malo es que cada vez, en los últimos tiempos, donde se quiere remarcar alguna de tales señales, éstas desaparecen de las pantallas casi de inmediato. Cuando nos referimos a las que sirven de manera esencial, obviamente que colocamos a la cabeza a las que tengan que ver con volumen de negocios: que lo demás, si es sostenido, se viene por añadidura.

Además, genera cierta desazón la comprobación de una suba de volumen que proviene del mismo ángulo consabido y llamado: Tenaris. Ciertamente que sirve mucho menos que el mercado se supere en unos cuantos millones y actúe en la decena superior, si esto es casi exclusivo patrimonio de la evolución de ritmo en una, dos acciones, a lo sumo.

En los primeros momentos del año, donde Tenaris empezó a ser figura excluyente y a través de ella elevarse los números del efectivo diario, se podía tener la creencia de que igualmente esto sería bueno después: bajo el principio de que lo vendido, lo salido de ella fuera a derramarse sobre otras zonas del panel líder. Y, en una ideal tercera etapa de crecimiento del movimiento, que lo vendido en las líderes pudiera derramarse sobre el panel general. Nada de esto sucedió y al entrar Tenaris en la zona de sombras, todo ingresó a la oscuridad y el mercado mostró la crudeza de un estado puramente vegetativo.  


Días atrás, se dio un salto en precios y se acompañó con un saltito en volumen. De la marca promedio en la decena de los $ 30 millones por rueda, se subió a casi los $ 50 millones. Era una señal nuevamente. Especialmente cuando está tan lejos el rendimiento de nuestro índice, comparado con otros de la región. Un hecho que muchas veces hace «mover fichas» de las carteras internacionales, que arbitran entre los que mejor rindieron y procuran repetir con los que vienen olvidados. Al mercado ya le queda la chance de unos dos meses y medio, posiblemente menos teniendo en cuenta que al promediar diciembre las mentes ya están en «otra cosa», como para imprimir una velocidad distinta y abreviar distancias. O resultará uno de los peores ejercicios -en términos reales- que el mercado accionario local tendrá que asumir, dentro de lo que pueden ser años buenos para otros activos y con buenos índices en lo económico.

(Completamos lo de la señal en la semana, diciendo que nuevamente Tenaris fue gran responsable, pero habrá que aguardar, por si esto cambia.)

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