Se perfila el recinto bursátil local como para poder resultar la mejor -en índice de precios-de febrero, siendo solamente superada por la que viene resultando la gran estrella de este bimestre inicial: el IPSA chileno.
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Por el momento, nadie siquierase les acerca a los trasandinos, poseedores de un trayecto espectacular desde comienzos de 2007 y que rozaba 15% hasta el martes pasado. El más aproximado era el Mexbol -mexicano-, con poco más de 8%, en la región; considerando los más cotejados en el mundo aparece Madrid con su casi 7 por ciento.
Lo del recinto chileno viene resultando notable ya desde 2006, donde tuvo otro desempeño importante. Y lo que lo realza más, como tendencia, es que dentro de un andar parejo. Que no es lo mismo ser inversor de un indicador que camina a los tumbos, comiéndose todos los baches, que ofrece sorpresivos golpes de mercado variando la dirección que estar sobre un índice armonioso y que pareciera ir apuntalando cada nueva meta alcanzada. Que ser confiable no pasa por subir mucho, sino -especialmente- por hacerlo a través de una marcha que no haga fluir adrenalina a cada semana. Esto último, a lo que estamos muy acostumbrados por aquí, acaso no resulte preocupante para los amantes del «trading» y los que buscan una especie de salario del miedo. Pero difícilmente pueda atraer a carteras robustas y que privilegian más lo parejo, lo armonioso, lo definido, que a los «saltimbanquis».
Como el Mercosur -más adherentes y favorecedores que se le han plegado, aunque estén por el Norte- vive su propio clima y hace alharaca de sus momentos de bonanza, es muy poco lo que se menciona de la economía y los mercados chilenos. Como si estuvieran muy lejos, estando tan cerca. Los índices y su verdad final ayudan a colocar la cuestión en claro: es Chile, desde hace un buen lapso, el verdadero puerto regional para los capitales que no desean arritmias periódicas e incertidumbres a cada tranco.
Con todo, y es posible que lo muy malo de enero haya contribuido bastante para ello, el recinto local se las fue arreglando para hacer de febrero un buen mes accionario. Y eso que ha tenido que venir remolcando a una Tenaris que se pareció al crucero de lujo que había encallado hace poco frente a nuestras costas. Este le había errado al canal, debió esperar mareas favorables y fuerzas que unos cuantos barquitos obreros le proporcionaban para sacarlo. ¿Y Tenaris? Varada, tan apagada en volumen y mucho más en precios, no hizo nada por su vida ni por la del mercado. A tal nivel que mientras en febrero el Merval estaba con más de 6% hasta el martes, Tenaris acusa baja cercana a 1%. Y en estos dos meses, por un índice ponderado que supera 5% ( enjugando la baja de enero), la siderúrgica andaba rozando 3% de caída. Elogio que se desprende solo para el Merval, que se coloca en carrera (y mucho mejor que el Bovespa).
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