10 de septiembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Nuestro eficaz colega de columna, en la tapa del suplemento con comentarios del día, además de otorgar amplias referencias sobre lo que sucede en Wall Street dejó planteado, en titular del pasado jueves, que la fecha del 18 pasa a resultar fundamental en aquel mercado. Y a la vista de lo que ha venido sucediendo, con el desplome nuevamente del viernes, parece un ejercicio que ya está jugado a una sola carta que en tal fecha la Reserva Federal doblegue su rigidez, concediendo aquello que se viene buscando con recursos y argumentos leales (y de los otros, seguramente).

¿Qué sucedería en el «día después», si todo sigue con igual nivel de tasas? He ahí la cuestión, y también una apuesta muy fuerte en esta semana que se inicia, del cúmulo de grandes carteras que estarán en trance de decidir si entrar antes de la noticia favorable, o si seguir saliendo, como han venido haciendo en días pasados. Existe una tercera amenaza para los apostadores, término que mejor les queda cuando se debe actuar con tanta presión a un cara o ceca, y es que la Reserva Federal retoque el nivel y el entusiasmo resulte artificial, volátil. Volviendo nuevamente al curso depresivo y por imperio de un enorme «agujero negro», al que se le vienen inyectando miles de millones de dólares y no parece que la situación se consiga tranquilizar.

Serán días de muchas emociones estos que siguen, y en el ámbito del mercado norteamericano (que después irriga lo suyo al resto, eso está claro). Habrá que estar prestos para cualquier señal que pueda indicar cuál resultará la decisión a tomar (filtraciones hay en todas partes).

Las presiones para conseguir ese rebaje del costo del dinero ya se han hecho un pasadizo, donde no hay dos salidas sino una. Y veremos jaleo del bueno, como en las películas de «cowboys», al entrechocar órdenes desde las dos fuerzas. Toros y osos muy prestos y hoy se larga la carrera por quedar en un buen lugar. Si se acierta.  


Eso, por allá. Que por aquí estamos en la cornisa no ya de registrar bajas en precios, sino de «no tener mercado» accionario que sirva para algún tipo de conclusiones. Rueda como la lamentable del viernes, paseando los harapos en el horario completo (que le queda como cuatro talles más grande a los resumidos negocios), indica que vivimos también una zona de complicaciones con la liquidez nativa. Probablemente, para encontrar alguna explicación a lo visto en el volumen del viernes, se trató de una rueda con ausencia insólita del «tomador». Así bajó casi 2% en cotizaciones, pero con la oferta recogiendo velas -al percibir que, con más presión, todo se iba mucho más abajo- y de allí esa suma de $ 28 millones de efectivo. Por la falta de contrapartida y un juego que se descalzó por completo. Derivación de la misma causa madre, ya por todos conocida.

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