1 de octubre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Si se observa el saldo de los mercados en setiembre, promueve al calificativo de ser bastante generoso. Si se recuerda de dónde se proviene, lo que se hizo fue recuperar terrenos aparentemente ganados antes, después perdidos, ahora en vías de reconquistarse. Y si se echa una mirada a aquellos motivos que aquejaron hondamente mercados y economías en estos meses: lo que puede decirse es que nada se ha disipado completamente. Con lo cual, no es simple la exacta dimensión de lo conseguido, porque tanto podría resultar el comienzo de un buen trimestral final del ejercicio. O solamente una tregua, sin mayor sustento en el tiempo. El cabezazo final entró, clasificamos. Se hubiera ido afuera, quedábamos eliminados. Tan etéreo y maleable como la última jugada que separó al cielo y el infierno de un equipo argentino en la «Sudamericana», lo más importante parece ser cómo se llegó a ello. Y en lo que hace a mercados, no es posible detectar ninguna señal clara que pueda adjudicarse y darle respaldo al repunte general conseguido.

Llegar a la mínima expresión intrínseca -«los mercados habían bajado mucho»- no resulta un argumento en sí misma. Siempre se puede estar un poco peor, sin que exista ninguna medida fija que nos diga cuál es el punto de rebote, ni del Dow, ni de ninguno. Si fuera por eso, el Merval tendría que haber subido antes, viendo que a lo largo del ejercicio pasó a resultar negativo varias veces, con acento en el momento que se desató la crisis inmobiliaria extranjera. En los repuntes no fue el que más lo hizo en setiembre, sino el Bovespa y con bastante ventaja, de alguna forma confirmando que en un hipotético ranking de preferencias: estamos detrás de Chile, de México, o de Brasil. Desde tan humilde ubicación hay que procurarse el sustento de órdenes. Y en este aspecto cabe destacar un flanco bien remarcado: se produjo un cambio de ritmo importante, a partir de la rueda del miércoles 19 del mes pasado. Tres veces seguidas, se reiteraron los volúmenes por 100 millones de pesos en acciones.


Al ingresar a la última semana, se notó una ondulación en tales montos, retomando el jueves 27 -con $ 140 millones- y rematando la última rueda en los $ 100 millones.

Acaso en tal cambio de intensidad, con un poder de compra robustecido, se pudo limpiar bastante la superficie de la plaza, y que mostró oferta entusiasta, a pesar del mejor nivel de absorción. A partir de una decisión mayor en la demanda, se forjó el saldo final, con las dos últimas semanas que aportaron más de 3% de suba cada una, en el índice Merval.

Señal favorable, más que los precios inclusive, la vuelta a un mercado gozando de liquidez en las plazas y con intercambios fluidos, en los recambios posicionales. Tal vez haciendo una nueva base, más alta, como para sacar partido de nuevas mejoras en precios. Es la esperanza.

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