8 de octubre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Los apoyos masivos que aparecieron -algunos, a través de personajes impresentables- en cuanto Kirchner salió en defensa de la inflación oficial (y la actuación de Moreno, implícita) contaron entre ellos a la Unión Industrial, a través de su titular. Un rápido modo de decir: " Nosotros no somos, señor presidente" y -en todo caso- un grupo "minoritario" (que a alguien siempre viene bien tirarle a los leones). Con tales expresiones, lo único que se consolida es la visión presidencial de que existe alguna confabulación para estropearle la brillante gestión. Parece que es crimen capital intentar explicarles a los que todo lo pasan por "cartelización" que, en buena parte de las compañías, los "costos" están devorando márgenes. Y que el cambio de combustibles, por la crisis nacional de energía, resulta doblemente perjudicial: tanto en incrementar los gastos frente a los alternativos como a discontinuar producción ante los cortes. Eso no es confabulación, es tener que lidiar con problemas estructurales de nuestro país. Los incrementos salariales cada vez con mayor frecuencia -y que son de 20% de mínima- van también directamente a "costos". Y tampoco esto es una trama, con la finalidad de sabotear los índices de la economía.

La Unión Industrial, que además de alinearse mansamente en lo que venga de arriba, bien podría enarbolar la problemática que se vive. Y no sólo estar pensando en que próximamente le armen un BANADE, al estilo del funesto precedente del mismo nombre. Por ejemplo, ir en procura de algo mucho más importante para las empresas y sus balances. Que les dejen de rebanar impuestos por utilidades virtuales, obligándolas a utilizar solamente el número "histórico" cuando la inflación acumulada en estos años (incluso la del dibujo oficial) forma un panorama perfectamente atendible: para que se vaya en firme a reclamarlo.  


Mientras el gobierno ha hecho del "subsidio" la última de sus cartas salvadoras, especie de alfombra donde se barren debajo de ella los aumentos que no quiere admitir, pero a los que enjuga con el erario, las sociedades siguen aportando porciones fiscales sin ajustes, que colaboran para hacer "caja" y jugar a subsidiar de manera entusiasta. ¿Cuánto hay de inflación encubierta, en todos los sectores a los que se arregla subsidiar?

Hace poco, alguien representante de los colectiveros mencionaba que el boleto debía estar en $ 2,70, a no ser por los subsidios al transporte. ¿Y por qué tendrían que estar en ese nivel?, ¿de dónde sale el cálculo? Seguramente nos dirán: del aumento de insumos, de repuestos, de salarios, en definitiva... de la inflación real. Vender pelotitas de golf, simulando que son papas, para colocar en el índice que el necesario tubérculo se vende a $ 1,40, responde a otras de las mascaradas para defender lo indefendible. ¿Qué papa comerá Cornide?

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