11 de octubre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Es lamentable -para el sistema bursátil-, pero es verdad, el mercado ha ofrecido tan poco a lo largo del año que lo que puso ritmo al ambiente fue una de las noticias más desafortunadas: la partida de Acindar de su listado. Todo podía quedar allí, encapsulado; ya dejó de ser impacto y todos -accionistas de la empresa y simples inversores- han asumido la baja y solamente falta lo formal de la despedida. Pero esto alentó, con cierta ayuda mediática sin dudas, a que detrás de lo de Acindar se esté viviendo un pasaje de expectativas crecientes. Por ver si se puede «pescar» la información, sobre otro caso inminente.

En estos días, se multiplican las consultas acerca de una y de otra compañía que esté bajo la mira de compradores foráneos. Y de otras, que se considera que podrían seguir el camino de la siderúrgica. Obviamente, se lanza la idea, cuando no en forma de versión aparentemente firme, sin saberse de argumentos ciertos que las respalden.

Pero, se recorrer casi todo el espinel de nombres y de rubros, de chicas y de grandes, lo que no deja de generar comportamientos atípicos en el papel involucrado y que suelen sorprender, con ritmo superior al habitual. También puede ocurrir a la inversa, cuando se monta un movimiento y se espera que el efecto resulte el creador de la causa: esto es, si aparece un afán comprador en una, lo siguiente no es creer que sea por un buen balance, o novedad empresaria, sino porque -llanamente- esa especie está en trances de venderse en su control, o de irse de la Bolsa.

Ciertamente da tristeza ver que nuestro ambiente bursátil deba nutrirse -y con alegría- de semejantes estímulos artificiales para lograr mejorar volumen y precios, o darles un atractivo a las ruedas.


En tanto esto sucede, la CNV -que ignoró otros casos recientes- se ha disfrazado de «brigada Moreno» y parece que decidió indagar a decenas de operadores formadores de carteras, en relación con los tiempos previos al anuncio de Acindar sobre su oferta pública. Y esto así no sirve, dan la sensación de ser como el árbitro del reciente partido de River-Boca, aplicando el reglamento al adelantamiento del arquero en el panel: cuando todos los arqueros, en todos los partidos, se adelantan siempre. Inclusive, en los que dirigiera el mismo árbitro. La CNV quiere sacar tarjetas, amarillas o rojas, en un caso particular y antes -y después- pasará de largo por otros. Con lo que toda buena norma se desnaturaliza por el arbitrario manejo que se hace de ella. Si se une a la «inquisición» de Moreno sobre los bonos, los bancos, las AFJP, los asesores de entidades, estamos en un momento de la historia bursátil y financiera, donde se quiere encauzar por medio de amedrentamiento. En vez de analizar por qué la gente no quiere bonos, o por qué hay empresas que se van. Seguirá la pesca, para acertarle a otra Acindar; y la Bolsa se desangra.

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