7 de noviembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Los chinos, que han vivido una historia mucho más cerrada que la nuestra, en su ideología respecto del capital, resultan mucho más inteligentes en sacar partido de lo que ofrece un mercado de capitales. Ellos han optado por introducir empresas nacionales en el sistema bursátil, dispersar un porcentaje del capital y eludir los extremos. Ni sociedades estatales cerradas ni compañías privatizadas totalmente. Días atrás causaron un revuelo internacional al colocar las acciones de PetroChina -firma energética de petróleo y gas-: se alcanzó una capitalización de un billón de dólares. Colocación con base de menos de 17 « yuanes» y que voló hasta casi los 49 «yuanes»: con una suba de casi 200% en su misma apertura. Lo que parece resultar un disparate por alguna de las dos puntas (o los que la valuaron para darle la base, o los que pagaron con semejante premio. Y que el mercado mismo corregirá).

Con esto, de paso, se dieron el lujo de vapulear el ranking occidental, donde la de mayor capitalización resultaba la Exxon Mobil norteamericana, a la mitad que lo ahora mostrado por la energética de China.

Pero nos importa en esta columna -más allá de los fuegos artificiales en derredor de esta acciónremarcar esa actitud sumamente inteligente sobre las que resultan empresas gigantes estatales. Y que en la Argentina siempre se han tratado por las puntas del péndulo. Así, cuando son estatales, siempre caen en enormes déficits, sobrecarga de personal, necesidad de asistencia financiera, endeudamientos: y ausencia de control público, por la falta de balances periódicos. A cambio, si se entra en lo privatizado, después son acosadas por la nostalgia de los que desean que se les quite de las manos a los titulares y que vuelvan a pasar al Estado por cualquier método. En este caso, vulnerando todo marco, contrato o condiciones legales que se acordaran en la privatización.

Venimos de una década de salir de toda empresa pública, aun aquellas donde el Estado no puede perder: por el tipo de servicios que desempeñan. Y estamos en otra década, donde se flamea el «nacionalismo» pueril, queriendo que retornen a ser cotos de caza de políticos, sindicalistas y pésimos administradores oficiales.

El ingreso de los grandes monopolios estatales a la Bolsa de Shanghai es considerado como uno de los pilares del espectacular desarrollo de tal mercado, desde 2005 hasta la fecha (rindiendo 400%). Sin embargo, 86% del capital de PetroChina sigue en manos del Estado, el que puede moverse con tranquilidad para inyectar más porcentual y continuar teniendo el control. Esto, al margen de que los chinos pueden cometer torpezas al querer llevar adelante «medidas sobre el mercado» que impidan sus cursos naturales y cayendo en la pretensión de regularlo a placer. (Pero eso es otra cuestión.)

Dejá tu comentario

Te puede interesar