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6 de marzo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Bernanke sale a pedir que los bancos flexibilicen sus políticas y no solamente les rebajen intereses a los morosos, sino que -además-les hagan una quita sobre el capital adeudado. En la otra punta, Paulson reclama que no se haga un salvataje extendido, para no salvar a bancos y especuladores de lo inmobiliario. Una tercera voz, la del renombrado Buffett, afirma que Estados Unidos ya está en recesión (yendo en dirección de lo que venía diciendo Greenspan) y de paso, cañazo: le baja un cañazo a la gente del NYSE al afirmar que «las acciones están caras». Todo esto, entre mucho otro que circula a diario, forma ya una pasta indigerible para cualquier estómago de común inversor. Y hasta para cualquier operador profesional, que tiene que procesar la información y llegar a cierta conclusión para sus clientes.

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Si volvemos al punto uno, Bernanke y su pedido, y sabemos de qué modo actúan los bancos con sus números, es lógico inferir que de realizar quitas de capital -teniendo que darlo de baja en sus patrimonios-la lista de «pequeños bancos en quiebra» que anunciara el señor de la Fed se agrandaría a través de su mismo pedido. Recordemos el viejo recurso implementado en nuestro medio de permitir a las entidades registrar bonos a su valor nominal y sin tener que atragantarse -al menos en sus libros-con los desagios en los valores de mercado, artilugio de ministros de Economía para que se consintiera en llenar carteras con semejantes papeles. Ventaja que los activos privados no poseen, siempre expuestos a todo avatar, sin paridades, sin rentas fijas, sin protección de normas antinatura.

El día martes se prenunciaba como complicado, visto lo sucedido el lunes y tras los manifiestos de Buffett, y lo fue para casi todos, menos para el Merval, donde resurgió también un ya viejo recurso, el de hacer presión sobre papeles que gobiernen el ponderado y brindar una imagen global, como la de tal rueda, que no tenía que ver con la realidad más que por obra y gracia de Tenaris y la suba de más de 5 por ciento. El problema es que los recursos artificiales, pretendiendo que el mercado no encuentre su propio nivel, obligan cada vez más y termina pronto. Acaso, debiendo después pagar con una factura toda junta.

Decíamos acerca de los diagnósticos de Buffett, que resultaban tan drásticos como, curiosamente, tan sanguinarios contra el mercado, que esto bien podía ser la estrategia de derribar del todo, bien abajo, para salir a comprar a cuatro manos, cuando la gente se asusta mucho más. Es como cuando sucede al revés, que la Bolsa sube y sube y aparecen voces reconocidas que aseguran que «todavía está muy barato» ( preparando el terreno para clavar posiciones). Todo es lo que es y también lo que aparentan que es. Y hay que asumirlo.

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