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28 de mayo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Nuevo chequeo de «glóbulos rojos» para nuestro mercado, a raíz del feriado de Wall Street del lunes. Esta vez, el análisis y las cuentas tenían un atenuante, por si resultaban muy bajas. Porque así como las arterias que llegan del exterior no estarían bombeando sangre hacia el Merval, nuestro magullado cuerpo bursátil estaba poseído de un «virus» local que le viene dando al país no pocos dolores estomacales. El sainete entre gobierno y campo copaba nuevamente la atención, estaba prometida una reunión al promediar la tarde -y antes de finalizar la rueda-, pero la ansiedad por consultar las pantallas arribó a otra triste realidad: jugando de ofendidos, o por no saber qué decir, lo cierto es que empezaron a correr solamente rumores al respecto. Y el mercado bursátil debió meterse toda la expectativa en la mochila, alargando la espera.

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En consecuencia, y como pocas veces en esta época, a una misma rueda la tomaron con dos focos de debilitamiento: el feriado exterior y el sainete doméstico.

Cabe dejar para el recuadro un sugestivo comportamiento de la variable: precios. Porque hubo zonas de «lugares» inmensos, con falta de tomadores, y se llegó a resbalar a un mínimo de solamente 2.213 puntos que daba algo así como el uno por ciento de retroceso. Pero, como de modo mágico, se fue recomponiendo el indicador y no solamente neutralizando bajas, sino pasando al positivo final de 0,2%. (¿Será que el mercado, sabio, no quiso ver irritados a funcionarios tensos?) No se supo sobre la base de qué, o si sólo fue causa de órdenes «oportunas» llegadas de alguna parte, resultó que el máximo del día también fue cierre de la rueda.

Y, por fin, hablemos de los negocios con acciones. Se reunieron no más de $ 22 millones de efectivo el lunes, previsible por el doble suceso convergente: pero, acaso mejor de lo que pudiera pensarse. Como si el asunto del entuerto con lo agropecuario no alcanzara a hacer mella.

Por la mañana, la voz que corría era que se esperaba saldar el diferendo para que el mercado partiera en fuerte avance en bonos y en acciones. Y la pregunta sería: ¿si se vuelve la situación atrás, estaban bien esos activos en el mercado, antes del campo? La respuesta es simple: no. Pero seguramente que alguna intención de «festejos» puede estar dando vueltas, como pretendiendo que arreglando el conflicto todo retorna a una especie de belleza anterior. Y no era así, ya había más penas que alegrías antes. Y ahora, por más que se quiera soldar algún acuerdo, la situación no será -en ningún aspecto-similar a la previa, y donde divisiones y enconos no estaban a la vista. Mejor que se arregle, pero conviene no sobreestimarlo.

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