Dejado atrás julio, zona del año que en la estadística no forma parte de las más favorables dentro del ejercicio, nos internamos nuevamente en agosto. Menos mal que el viejo axioma de nuestras abuelas -"julio lo prepara y agosto se lo lleva"...-no pertenece al ámbito de los mercados (o estaríamos fritos). Pero ya julio resultó un período muy duro -el peso de 2008, con casi 9% de baja, superando la caída de 7,7% de febrero-y forjó un terceto negativo en el último trienio. De tal modo, el último índice alcista de julio se vio hace cuatro años. Y en la estadística, desde inicios de los 90, este mes que ha concluido tiene 10 años con bajas, por 8 con aumentos del Merval. Todo lo dicho, cierto es, pertenece al pasado, pero destila de tal acumulación de resultados una predisposición -desde julio-a tener meses de agosto que resultan, en el historial local, una suerte de equivalente a los temidos octubres del Dow Jones. Varios de los sustos y cataclismos de ciclos alcistas de nuestro medio bursátil debieron ser sufridos en el octavo período. Pero, asimismo, se pudo observar que se perfilaba un ambiente flojo desde lo que sucedía en el mes anterior.
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Y si ya vemos de lleno el historial de agosto, encontramos en ellos solamente 6 años con ascensos del índice Merval, contra 11 ejercicios en baja.
Y en los agostos sucede la misma «permanencia» que en julio: la última vez con aumentos del índice se vieron hace tres años -en 2005 para ambos meses-y el agravante del mes en que estamos es que la profundidad del descenso es muy superior. Cayó 2,3% en 2006, con 5,5% en el pasado 2007. Y la primera muestra que nos dio el temido mes, viernes y lunes, puede dejar frío a cualquiera. Mucho más si se toma a pecho que la historia se repite -fatalmente-en ciertas zonas de cada ejercicio que contengan alguna «mufa» agregada.
No es para avergonzarse tanto mostrar modo tan temeroso por fantasmas y estadísticas que se menean, porque en lo que es la cúspide bursátil del mundo, cada vez que van a entrar en octubre se esconden detrás de las columnas, por las dudas...
Este año, lo sabemos de sobra, viene adverso en toda la línea de los mercados y para nuestro indicador resultaron 5 meses con bajas, por sólo 3 en aumento. Y lo último, en julio resultó más duro de asumir porque superó lo más flojo anterior, que era de enero y con 6,7 por ciento.
El amigo lector posee así un panorama sobre el escenario previo y sobre lo que muestra el espejo retrovisor en el comienzo del segundo semestre. Pero la cuestión no es tan sencilla como comprar y vender en ciertas zonas, por el pasado. La Bolsa disfruta con sorprender a sus fieles, siempre.
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