«Nosotros no cambiamos, son los acreedores los que cambiaron...». Bellísima expresión presidencial, que fue en busca de no quedar desairada frente a una anterior posición oficial, colocando la carga en el terreno de enfrente.
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Es curioso que tres bancos se presentaran, mucho más curioso que siquiera se los atendiera con su «oferta», en tema que siempre resultó irritativo en esferas del poder. Al menos, hay que reconocerles imaginación a los que nos gobiernan y saber de qué manera colocar un producto bueno, por otro malo, sin tener que disculparse en absoluto por este último. En el terreno de lo bursátil puede servir para un agente, que desee dar explicación a un cliente por una operación fallida: «No es que yo le vendí mal sus acciones, es que el otro me las compró bien, ¿sabe?...». Y también nos puede ser de utilidad en el periodismo, por ejemplo: «Señor lector, no es que esta columna sea mala, es que usted no la lee bien...». Se nos dirá que sospechamos acerca de cómo se implementó lo que gustan llamar como «reestructuración estratégica de pasivos» (y, de verdad, son realmente imaginativos para vender productos).
Solamente enhebramos que si nadie, ni siquiera los propios allegados, podían osar hablar de reabrir el «canje» a los que protestaban ¿cómo habrán hecho bancos extranjeros para, al menos, acercar el tema?
Como 99%, de propios y extraños, parece haberlo dado por bueno y solamente se han recogido elogios frente a lo que aparece como una posición «aperturista», de la cerrada mentalidad que se traía hasta ahora, lo mejor es suponer que el cuento es, como lo contaron. Y resulta ya innegable que los dos próximos años, eran imposibles de aguantar en la «trinchera» del: vivamos hacia adentro y no precisamos crédito de nadie.
El mercado quiso festejar el primer día y chocó con una mala onda en el exterior, donde también están tratando de vender velozmente un producto para que lo aprueben sin mirar demasiado (aunque por allá hay unos cuantos que se hacen preguntas, sin votar a libro cerrado). En la rueda siguiente el júbilo se apagó, el volumen se contrajo, lo que pareció ser un impacto de alto vuelo tuvo otra luz de una bengala.
Y al segundo día se empezaron a conocer otros pormenores, un tanto curiosos también: como que «la oferta» que venían a entregar mansamente los bonistas afectados, en realidad no está aprobada por todos los que son. Sino, sólo por todos los que están en la oferta. El hecho es que fue una semana curiosa total, porque se dio en paralelo en Estados Unidos y con lío monumental. Y en la Argentina, con tema muy urticante, los dos gobiernos quieren vender velozmente y el mercado desea revisar la mercadería. Pausadamente.
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