23 de octubre 2007 - 00:00

Darán más poder a emergentes en el Fondo

Washington (EFE) - La creciente importancia económica de los países emergentes dio fuerza a su solicitud de mayor peso en los organismos multilaterales, como quedó de manifiesto en la Asamblea Anual conjunta del FMI y el Banco Mundial que finalizó ayer.

Con EE.UU. golpeado a raíz de los problemas en el sector de hipotecas de alto riesgo y el consiguiente endurecimiento del acceso al crédito, las naciones emergentes se ven ahora en la inusual situación de tener que mantener a flote el crecimiento global. El propio secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, reconoció ayer esa situación, al señalar que China, India y Rusia contribuyen actualmente a la mitad del crecimiento global.

«Los mercados emergentes en su conjunto están creciendo más del doble de rápido que las economías industrializadas y representan una porción cada vez mayor del comercio y la inversión global», afirmó el funcionario estadounidense.

Puede que esa creciente importancia explique el tono combativo con el que este año acudieron a Washington algunos de los dirigentes de las naciones emergentes.

Entre los que acaparó gran parte de la atención está el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, que criticó al FMI por no estar preparado ante la reciente crisis y por sus «cautelosas» recomendaciones a los países avanzados, bien distintas a los «planes de ajuste» a los que está acostumbrado el mundo en desarrollo.

  • Ironía

    «Es una situación irónica: los países que eran la referencia de buena gestión, buenas normas y conductas en el sistema financiero son los mismos que afrontan problemas graves de fragilidad financiera, lo que pone en riesgo la prosperidad de la economía mundial», sostuvo Mantega esta semana.

    En similares términos se pronunció el ministro de Economía argentino, Miguel Peirano, y el secretario de Hacienda mexicano, Agustín Carstensquien celebró el que por primeravez en mucho tiempo «los países emergentes no son la fuente del problema».

    Por el momento, se van a casa sin resultados muy tangibles, pero con la promesa de que están llamados a jugar un papel más importante del que han desempeñado hasta ahora.

    El FMI se comprometió por primeravez esta semana por escrito a que la redistribución del voto resulte en un aumento del poder de las naciones en desarrollo. También dijo que el PBI será «la variable más importante» en la nueva fórmula que se utilizará para redistribuir el poder. Asimismo, se comprometió a aumentar las cuotas que determinan el voto, en 10%.
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