27 de junio 2003 - 00:00

Default: AFJP pueden trabar renegociación

"Todo lo que le digan en la mitad de una negociación de la deuda no sirve", señalaba un directivo de una de las AFJP que no podía explicar si los préstamos garantizados se redolarizan y cómo se lo hará. La negociación y la información de la Secretaría de Finanzas son tan difusas, que temen absurdos, como que se redolarice al tipo de cambio actual el préstamo a partir de la pesificación. Para entender mejor la situación, hay que hacer un simple cálculo.

• Las AFJP entregaron al gobierno títulos públicos (Global, BONTES y BOCON) por un total de u$s 17 mil millones de dólares nominales que a fines de 2001 lo transformaron en un préstamo al Estado de igual monto a una tasa de 7% anual.

• Después de la devaluación, el préstamo garantizado se pesificó a 1,40 por dólar más CER más una tasa de 4% anual.

• Las AFJP presentaron recursos administrativos y ante la Justicia rechazando esta pesificación.

• Para el gobierno, el préstamo está pesificado y representa alrededor de $ 34.800 millones. Si la redolarización se hace a partir de esta cifra, al tipo de cambio actual, las AFJP tendrían un préstamo garantizado otorgado al gobierno de 12.400 millones de dólares aproximadamente, con lo que habrían perdido 4.600 millones de dólares en esta nueva redolarización.

• Las AFJP entienden que redolarizar significa devolverle al préstamo el capital original de u$s 17.000 millones. Este es uno de los puntos más confusos de la negociación.

La posición de las AFJP, en caso de que fracase la negociación es dejar sin efecto el préstamo garantizado, como prevé el contrato, y volver a ser titulares de los títulos públicos defaulteados.

Allí pasarían a ser uno más de los tenedores de bonos, junto con ahorristas de Italia, Alemania, Japón, Inglaterra, entre otros países. La diferencia está en que u$s 17.000 millones influyen en la negociación, ya que el gobierno, al perder esta masa de títulos por dejar caer el préstamo garantizado, pierde un importante poder de voto para renegociar las condiciones de la deuda. Ese poder de voto pasaría al otro lado (el de los acreedores) y disminuiría la capacidad de negociación del gobierno. La hipótesis de trabajo de las AFJP es aceptar la redolarización original y, si no, negociar con los títulos en la mano.

Ellos, al igual que la mayoría de los acreedores, aceptarían la misma quita que todos. Cabe aclarar que el término «quita» lo emplean de igual manera ( hablando sobre el valor presente de los flujos de pagos) que todos los acreedores del mundo, incluido el FMI: es un alargamiento de plazos y baja de las tasas de interés, pero no una merma del capital original.

• Presionadas

Las AFJP están presionadas por los futuros jubilados que le pueden iniciar juicios por no defender sus ahorros. El caso de los aportantes es más grave que el de los ahorristas porque, además de ser un volumen de dinero similar, tiene ingredientes que complican al gobierno en una demanda ante la Justicia.

• A los aportantes a la jubilación privada se les exigió que lo deben hacer en las AFJP autorizadas por el gobierno. No podían hacer aportes a fondos de pensión del exterior.

• A las AFJP se les permitió invertir en el exterior apenas 10% de la cartera de inversiones. El resto debía ser en plazos fijos en bancos del país, títulos del gobierno y una pequeña parte en acciones.

• Después, cuando asumió Cavallo, obligaron a las AFJP a invertir masivamente en títulos gubernamentales. Luego vinieron el default y la pesificación.

• Complicante

El procurador de la Nación, que es quien prepara los dictámenes, reconoció que esta situación complica al gobierno, ya que «puede expropiar y confiscar, pero no dejar de compensar el daño que cause».

Entre tanto, en Londres se creó la Agencia de Reestructuración de Bonos Argentinos (ARBA), un fideicomiso registrado en Irlanda que negociará en representación de los tenedores europeos de bonos. ARBA está reuniendo bonos de Austria, Suiza, Alemania, Luxemburgo y Holanda. La organización estará trabajando con el Banco Shinsei de Japón, que representa los intereses de tenedores de bonos argentinos en yenes, y la Asociación Italiana de Banqueros, que representa a tenedores de bonos con sede en ese país.

Los tenedores extranjeros cuentan con alrededor de u$s 50.000 millones de dólares en bonos. ARBA, siguiendo el camino de las AFJP, busca reunir la mayor cantidad de bonos para, con sus votos, conseguir el mismo tratamiento que los grandes acreedores de la Argentina.

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