Se aguarda acuerdo con FMI para regularizar deuda con Club de París

Economía

El saldo impago se mantiene desde junio, cuando se deberían haber girado u$s2.102 millones. La situación se había regularizado en 2014 y se volvió a incumplir en 2019.

Luego de haber cerrado la negociación con los acreedores de deuda soberana emitida tanto bajo legislación extranjera como local -y a la espera de un cierre de la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes del primer vencimiento del stand by vigente-, Argentina sólo mantiene un default. Es con el Club de París, organismo financiero internacional con el que la Argentina tiene una situación de deuda impaga desde junio pasado y que espera pacientemente un acuerdo con el FMI para sumarse al mismo plan de pagos que el Gobierno de Alberto Fernández cierre con la entidad que maneja Kristalina Georgieva.

Siguiendo esta línea, será recién en algún momento del primer trimestre de 2021, luego de una eventual fumata con el organismo de Washington. El problema es que la espera, manteniendo el default, hace que el riesgo-país se sostenga no menos de 200/ 300 puntos por arriba de lo que podría esperarse, y que cualquier crédito, tanto público como privado, se encarezca y se mantenga en dos dígitos.

Lo relevante del default con el Club de París es que se trata, para el mundo financiero, del organismo internacional con mayor prestigio para los mercados más conservadores, con lo que mantener el saldo impago es una herida abierta para las posibilidades de obtener financiamiento de bancos europeos para las empresas de ese bloque, o argentinas, que quieran invertir en el país con fondos de ese origen. Más por los antecedentes de Argentina como incumplidor compulsivo para los cánones europeos.

El default que se sostiene desde el viernes 5 de junio es un caso inédito (por lo negativo) en la breve historia del país con la entidad, luego de haber dejado de pagar los compromisos en 2001 tras la declaración de default generalizado de Adolfo Rodríguez Saá del 22 de diciembre de ese año. Luego, bajo la gestión del entonces ministro de Economía Axel Kicillof, el país regularizó en mayo de 2014 la relación con la negociación de un nuevo plan de pagos, que en mayo de 2019 volvió a incumplir el Gobierno de Mauricio Macri y que la actual gestión oficializó como default. Argentina dejó de pagar el 5 de mayo pasado, y el 30 de junio se cumplieron los 30 días de gracia reglamentarios antes de decretarse en default. Se deberían haber girado unos u$s2.102 millones, correspondientes al pago final del acuerdo que había negociado Kicillof como ministro de Cristina de Kirchner, cerrando, en ese momento, el penúltimo foco de deuda impago que mantenía el país desde fines de 2001. Sólo restaba terminar con el juicio con los fondos buitre, que recién se cerró en abril de 2016 con Alfonso Prat Gay como ministro.

El organismo ya sabía desde febrero de este año que Argentina no cumpliría con el compromiso. El 5 de ese mes Martín Guzmán declaró desde Roma, con el papa Francisco y la titular del FMI como testigos directos, que “la Argentina pagará tasas de interés del 9% de la deuda de 2020 a 2021 con el Club de París, y eso no sólo es insostenible, sino que también marca un anclaje muy importante para el resto de la reestructuración. Definitivamente, no es pari passu lo que estamos tratando de hacer; entendemos las complejidades del Club de París, pero si vamos a hacer las cosas bien, también necesitamos cooperación”. Guzmán se quejaba ese día abiertamente por las condiciones del acuerdo que había negociado Kicillof en mayo de 2014, cuando por una deuda de unos u$s9.700 millones, el Club de París le aplicaba una tasa de interés de 9% para el nuevo plan de pagos, un nivel considerado muy elevado contra el 4% de promedio para créditos de países emergentes en aquellos tiempos. Esa tasa de interés se aplicó en realidad desde mayo de 2019, cuando Argentina no pagó el capital del plan de pagos negociado en su momento por Kicillof, y liquidó sólo intereses.

Según el contrato firmado en mayo de aquel año, si el país no cumplía en tiempo y forma con los pagos, el interés que debía liquidar sería de 9%. Decidió en su momento Macri, con Nicolás Dujovne como ministro, no pagar el vencimiento (el último), y ahorrar unos u$s1.900 millones, dinero clave para sostener el plan cambiario en momentos de corridas.

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