Buenos Aires - «El Estado tiene que funcionar y funciona con impuestos». Felipe Solá agotó ayer esa frase para justificar el cobro compulsivo de impuestos que desde el próximo lunes castigará a los contribuyentes provinciales.
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Como detalló ayer este diario -confirmando un adelanto de diciembre-el régimen implica un embargo parcial de las cuentas bancarias de los bonaerenses inscriptos en Ingresos Brutos, sean morosos o estén al día con el fisco.
De todos modos, Solá afirmó que no se trata de una medida «confiscatoria» ni implica la imposición de un nuevo impuesto. Lo segundo es cierto, lo primero no: es un pago a cuenta que se efectúa en forma compulsiva.
Ayer, llovieron las críticas. La diputada Mirta Adobbati (ARI) lo calificó de «robo» y la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) dijo que «afectará seriamente a los pequeños y medianos comercios».
• Postura
Por otro lado, el Consejo Empresario Bonaerense analizaba anoche una postura unificada ante la reciente disposición oficial. Unas fuentes del grupo, adelantaron un rechazo a la medida; otras guardaron silencio.
En tanto, consultores económicos validan esa lectura. En el Centro de Estudios Bonaerense (CEB) dijeron que «muchos comercios siguen abiertos porque no pagan Ingresos Brutos» y esta medida acota su margen de supervivencia.
Un argumento parecido usó ayer, temprano y por radio, el propio Solá. Se puso del otro lado del mostrador y afirmó que «si el Estado no recauda no funciona». Y se lamentó por el «insoportable déficit» de las cuentas bonaerenses.
A juzgar por esa mención, la provincia está al borde de la parálisis.
En enero los ingresos cayeron 32% y en febrero se espera un derrumbe similar. Por eso, Solá está obsesionado por mejorar la recaudación.
En La Plata, no oficializan en cuánto la medida permitirá mejorar la performance recaudadora. Pero se calcula que será importante porque 500.000 contribuyentes quedan dentro del «corralito» impositivo bonaerense.
No habrá discriminación por facturación ni rubro: grandes empresas o monotributistas sufrirán la retención de 0,7% sobre 70% de los depósitos que ingresen en sus cuentas bancarias a partir del lunes.
Si, en cambio, quedarán exceptuados los sueldos, jubilaciones, créditos, pesificación de plazos fijos y otras operaciones financieras.
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