El gobierno necesita un fallo favorable este miércoles de la Cámara de Apelaciones de Nueva York para salir del default y entregar los títulos a 76,15% de los bonistas. La operación está trabada desde el 1 de abril. Si bien hay optimismo, persisten algunas dudas: los jueces podrían tomarse algunos días más para definir y existen otros fondos buitre que interpondrían nuevos embargos para complicar la negociación. El proceso le mostró al gobierno que no puede mirar para otro lado y debe enfrentar el problema de los bonistas que quedaron fuera del canje con más de u$s 20.000 millones en títulos, que piensan seguir litigando. Roberto Lavagna tiene decidido encarar algún arreglo extrajudicial en los próximos meses con estos grupos, pero sin reabrir el canje. El caso de Mendoza es emblemático: había conseguido aceptación de 65%, pero negoció en secreto con bonistas que no aceptaron la reestructuración y subió ese porcentaje a 71%.
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