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El criterio oficial es que esto daría una salida a la liquidez que tienen actualmente los bancos y un impulso a la obra pública mucho más fuerte que lo que puede lograrse con los recursos del Estado. El proyecto fue analizado esta semana por el presidente Néstor Kirchner y por el ministro Julio De Vido, quien ya lo giró a los directorios de, por lo menos, dos bancos oficiales.
A través de este mecanismo, las entidades le estarían prestando al fisco a un plazo más largo que con las Letras del Banco Central (Lebac) que se emiten hasta 18 meses. El administrador del fondo les pagaría a los contratistas tras la presentación de certificado de avance de obra, y quedaría una deuda a saldar por el Estado en plazo de dos a cuatro años.
Otra alternativa es que el fondo financie obras que después se repaguen a medida que se vayan usando con recursos presupuestarios. En cualquier caso, las empresas contarían con el programa de garantía del Estado.
Por ahora, sólo el Banco Nación y el Banco Ciudad están descontando desde este mes certificados de obra que el contratista normalmente percibiría a los 60 días. Esas entidades aplican una tasa de 12% anual y permiten descontar hasta 70% del certificado de avance o de la factura.
Pero el proyecto es incorporar un fondo a los bancos privados, que vienen captando depósitos, pero tienen escasa demanda de crédito, y lograr una fuerte baja en la tasa de interés. El gobierno ya creó el fondo fiduciario para las telecomunicaciones, con el se espera captar fondos del sector privado para financiar inversiones en esa área.
Por eso, la versión sobre el nuevo fondo también incluye la posibilidad de proyectos de construcción totalmente privados financiados por los bancos.