28 de agosto 2002 - 00:00

Definen hoy cómo aplicar el CER banqueros, diputados y Lavagna

Hoy a la mañana debería comenzar a definirse cuándo, cómo y en qué términos se aplicará el CER a los créditos bancarios, en una reunión de la que participarán legisladores, funcionarios del Ministerio de Economía y representantes de las entidades financieras agrupadas en ABA (Asociación de Bancos de la Argentina) y Abappra (que nuclea a bancos provinciales, oficiales y cooperativos).

El encuentro será en el Palacio de Hacienda, y es la continuación del celebrado el jueves pasado, con la diferencia de que la concurrencia (que en esa oportunidad fue masiva) estará acotada a los protagonistas principales de cada uno de los sectores involucrados. Los participantes deberán encarar la difícil tarea de encontrar una salida a la actualización, suspendida por ley del Congreso hasta el próximo 30 de setiembre, que satisfaga tanto a acreedores (bancos) como a deudores. Supuestamente, cada una de las partes involucradas se tomó estos días para elaborar su propia propuesta definitiva, que deberá ser compatibilizada con las que presenten los otros.

Sin embargo, fuentes de Abappra -que estará representada por el titular del Banco Provincia, Ricardo Gutiérrez- adelantaron a este diario que «no iremos con ninguna posición; seguiremos conversando». El banquero dijo que «hay que recordarle a la gente que si bien la aplicación del CER está suspendida, igual sigue devengándose y por lo tanto sumándose a la deuda original». Por eso, aseguró, «es necesario darle un corte definitivo a la cuestión porque de lo contrario la acumulación será tan enorme que se convertirá en impagable».

A pesar de que el informante dice que su entidad concurrirá «abierta a escuchar ideas», la que llevarían a la mesa se basaría en comenzar a aplicar el CER desde el primer día después de vencida la prórroga (o sea el 1 de octubre) con un aumento gradual de la cuota. Desde ya, la suspensión del CER tiene un costo que debe ser afrontado por alguien. Y ya el ministro Roberto Lavagna adelantó que el Estado no cargará con ese costo.

Por su parte Marcelo López Arias (PJ Salta), vicepresidente del Senado, coincidió con el banquero: «Seguiremos discutiendo alternativas. Hay una idea de actualizar los créditos sólo por el CVS (coeficiente de variación salarial), dejando el acumulado por el CER para ser pagado al final del lapso pactado originalmente para la devolución del préstamo. Ese monto adicional se pagaría en forma de cuotas complementarias, que se agregarían a las originalmente previstas».

• Impagable

Pero el hombre de Abappra disiente en que sea ésa la mejor solución: «De nuevo; si se patea para adelante el CER puede convertirse en impagable; y además, si no recuperamos las carteras de préstamos, ¿cómo le devolvemos los depósitos a los ahorristas? En todas las sociedades del mundo, cuando hubo crisis, las mismas se resuelven de dos maneras: o la sociedad en su conjunto asume el costo (y paga el Estado) o los acreedores y deudores se ponen de acuerdo». El banquero admite que hay empresas (sobre todo las PyMEs) con imposibilidades reales de pagar sus préstamos ajustados por el CER, «pero si se lo elimina o se lo pospone sine die, entonces lo más probable es que el sistema financiero termine por colapsar».

Una tercera vía podría ser la propuesta de algunos legisladores, que se basa en un «mix» de varias iniciativas:

• hacer un corte, por caso en créditos de hasta $ 100.000, y eximirlos del CER;

• a los demás créditos aplicarles una fracción del CER (20%) de inmediato, y el resto (80%) acumularlo al final del período previsto para el pago del crédito;

• una tercera variante podría ser combinar CVS más una parte del CER, y posponer el pago del resto hasta el final.

Sin embargo, la posición más dura será la que lleve
Mario Vicens, presidente de ABA. Esta entidad reúne a los principales bancos privados (nacionales y extranjeros) del país, que ya habían expresado su enojo cuando el Congreso aprobó la suspensión de la actualización.

En un documento reservado al que tuvo acceso este diario, titulado
«Suspender el CER significa reducir aún más el crédito», ABA argumenta que dicha suspensión -que comprende a los créditos consolidados de hasta $ 400.000- «terminará perjudicando a quienes necesitan del crédito para producir, beneficiando nuevamente a deudores que ya fueron ampliamente favorecidos con la pesificación y medidas complementarias».

El documento recuerda que «los préstamos bancarios al sector privado totalizan hoy unos $ 38.000 millones, del que fueron excluidos alrededor de 5 millones de deudores por una cifra global $ 17.000 millones, deuda que quedó eximida de toda indexación por el Decreto 762/02 de mayo último.»

El decreto citado exceptúa del CER a todas las deudas garantizadas con hipotecas sobre la vivienda única de los titulares, a los préstamos personales con o sin garantía hipotecaria hasta u$s (o pesos) 12.000, y a los préstamos personales garantizados con prenda hasta u$s (o pesos) 30.000.

El documento de ABA agrega que
«la decisión que tomó el Congreso de suspender la aplicación del CER hasta el 30 de setiembre y por montos inferiores a los $ 400.000, es una solución inadecuada en la medida que establece reglas generales para solucionar problemas puntuales que corresponden a la esfera de la relación de los bancos con sus clientes.»

A buen entendedor, pocas palabras: está clarísimo que los bancos privados no quieren suspender el CER -golpeados como vienen por la pesificación asimétrica- y pretenderían que se comience a aplicarlo de manera inmediata, al menos en todos los casos en que la situación económica de sus clientes (aquéllos que tienen ingresos variables, o en dólares como los exportadores y productores agropecuarios) lo permita.

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