Definen hoy cómo aplicar el CER banqueros, diputados y Lavagna
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Pero el hombre de Abappra disiente en que sea ésa la mejor solución: «De nuevo; si se patea para adelante el CER puede convertirse en impagable; y además, si no recuperamos las carteras de préstamos, ¿cómo le devolvemos los depósitos a los ahorristas? En todas las sociedades del mundo, cuando hubo crisis, las mismas se resuelven de dos maneras: o la sociedad en su conjunto asume el costo (y paga el Estado) o los acreedores y deudores se ponen de acuerdo». El banquero admite que hay empresas (sobre todo las PyMEs) con imposibilidades reales de pagar sus préstamos ajustados por el CER, «pero si se lo elimina o se lo pospone sine die, entonces lo más probable es que el sistema financiero termine por colapsar».
Una tercera vía podría ser la propuesta de algunos legisladores, que se basa en un «mix» de varias iniciativas:
• hacer un corte, por caso en créditos de hasta $ 100.000, y eximirlos del CER;
• a los demás créditos aplicarles una fracción del CER (20%) de inmediato, y el resto (80%) acumularlo al final del período previsto para el pago del crédito;
• una tercera variante podría ser combinar CVS más una parte del CER, y posponer el pago del resto hasta el final.
Sin embargo, la posición más dura será la que lleve Mario Vicens, presidente de ABA. Esta entidad reúne a los principales bancos privados (nacionales y extranjeros) del país, que ya habían expresado su enojo cuando el Congreso aprobó la suspensión de la actualización.
En un documento reservado al que tuvo acceso este diario, titulado «Suspender el CER significa reducir aún más el crédito», ABA argumenta que dicha suspensión -que comprende a los créditos consolidados de hasta $ 400.000- «terminará perjudicando a quienes necesitan del crédito para producir, beneficiando nuevamente a deudores que ya fueron ampliamente favorecidos con la pesificación y medidas complementarias».
El documento recuerda que «los préstamos bancarios al sector privado totalizan hoy unos $ 38.000 millones, del que fueron excluidos alrededor de 5 millones de deudores por una cifra global $ 17.000 millones, deuda que quedó eximida de toda indexación por el Decreto 762/02 de mayo último.»
El decreto citado exceptúa del CER a todas las deudas garantizadas con hipotecas sobre la vivienda única de los titulares, a los préstamos personales con o sin garantía hipotecaria hasta u$s (o pesos) 12.000, y a los préstamos personales garantizados con prenda hasta u$s (o pesos) 30.000.
El documento de ABA agrega que «la decisión que tomó el Congreso de suspender la aplicación del CER hasta el 30 de setiembre y por montos inferiores a los $ 400.000, es una solución inadecuada en la medida que establece reglas generales para solucionar problemas puntuales que corresponden a la esfera de la relación de los bancos con sus clientes.»
A buen entendedor, pocas palabras: está clarísimo que los bancos privados no quieren suspender el CER -golpeados como vienen por la pesificación asimétrica- y pretenderían que se comience a aplicarlo de manera inmediata, al menos en todos los casos en que la situación económica de sus clientes (aquéllos que tienen ingresos variables, o en dólares como los exportadores y productores agropecuarios) lo permita.



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