Aún resta contabilizar la última jornada del año pasado pero el comportamiento de los depósitos privados en dólares registran un “sorpresivo” crecimiento de casi 8% el mes pasado. Los datos del BCRA dan cuenta que al 29 de diciembre el stock de los argendólares se elevó a u$s15.815 millones. Esto implica un aumento de nada menos que de u$s1.138 millones. Sin dudas se trata de la mejor perfomance del año pasado, donde recupera los niveles vistos a mediados de octubre. Así y todo el balance de 2020 arroja un sabor amargo porque el stock de argendólares acusa una pérdida de u$s3.633 millones. Es decir que a lo largo del año pasado se fue casi el 19% de los argendólares. Lo cual tiene dos implicancias principales. Por un lado, al estar el sistema financiero normado para evitar el descalce de monedas, como en recordadas crisis contemporáneas, los bancos solo utilizan la capacidad prestable de los argendólares para financiar a empresas con ingresos en dólares, como los exportadores u otras empresas vinculadas con el comercio exterior. Y por otro lado, los encajes de los argendólares, es decir, la parte de los depósitos que los bancos deben guardar y no prestar, están contabilizados por el BCRA como reservas internacionales. De modo que cualquier movimiento, positivo o negativo, en el volumen de argendólares termina influyendo en el nivel de las reservas brutas del BCRA.
En términos del impacto sobre el financiamiento privado en dólares, la pérdida de argendólares implicó un recorte de las líneas crediticias. Porque los bancos al sufrir la salida de estos depósitos se vieron obligados a rescatar los créditos. De esta manera el sistema vio caer el stock de préstamos privados en dólares en casi u$s5.000 millones a lo largo del año pasado (se fueron u$s4.959 millones) lo que representa un recorte de más del 48% del stock de financiaciones en dólares. En un mercado sediento de financiamiento es sin duda una pésima señal. Pero el comportamiento de los ahorristas en argendólares ante la creciente incertidumbre, por motivos locales y externos, explica la caída del stock de préstamos en dólares.
Por otro lado, los vaivenes de los argendólares repercutieron en las reservas del BCRA. Así se vio un importante drenaje en junio (u$s705 millones) y en el último trimestre del año (casi u$s1.100 millones). Sin embargo, en el balance anual jugaron a favor registrando un aumento de u$s1.954 millones. Esto se explica porque los bancos al rescatar financiaciones optaron por elevar los niveles de los encajes por encima de los legales, por motivos precautorios ante la diáspora de los ahorristas.
Ahora bien, detrás de la recuperación de diciembre pasado, donde el stock de argendólares muestra un incremento de u$s1.138 millones esconde otros motivos que una mera mejora de la confianza. Se trata, como ocurre todos los fines de año, del accionar de ahorristas en pos de escapar del Impuesto a los Bienes Personales. Vale señalar que un año atrás y pese al cambio de gobierno, los argendólares crecieron en más de u$s1.000 millones, para luego en enero emprender la diáspora nuevamente. Por lo tanto el buen cierre de año, si bien no deja de ser una señal positiva para nada marca tendencia ni es un refleja de la estabilidad cambiaria ni mejora de confianza.
En 2020 los peores meses fueron mayo con una pérdida de 5,1% del stock de argendólares (u$s900 millones) y luego el bimestre setiembre-octubre con -6% y -9,1% respectivamente (en dicho bimestre se fueron u$s2.500 millones). Además de la pandemia, estas salidas fueron respondiendo a las nuevas restricciones cambiarias y demás controles. Cabe señalar que el sector público tiene casi u$s2.800 millones en argendólares.
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