Por Guillermo Gallacher, de Universidad del CEMA.- Para terminar de entender la suba "del dólar" hay que empezar por tener en claro el eufemismo en esta oración. La suba "del dólar" es la baja "del peso". La cotización de la moneda norteamericana no es lo que le interesa a los argentinos. Lo que preocupa es la caída del precio del billete propio, relativo al de todas las otras monedas. Entonces, la noticia de esta semana sería que el "peso blue" rozó los 11 centavos de dólar americano (un tipo de cambio de $ 9 por dólar).
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Muchos economistas atribuyen esta depreciación a un fenómeno estacional, es decir, a una variación temporal periódica y predecible. Hay que preguntarse entonces: ¿por qué tendría este precio (el tipo de cambio) estacionalidad?
Los precios de los bienes varían por la interacción de dos fuerzas: la oferta y la demanda. En la medida que la oferta o la demanda de un bien tenga estacionalidad, su precio reflejará la misma. Al observar el precio en una línea de tiempo, un analista observará la estacionalidad, sin poder discriminar si se debe a un aumento (caída) de la oferta (demanda), viceversa o una combinación de ambas. Esto se debe a que no todos los mercados son tan simples (como puede serlo por ejemplo el del helado en el que en verano hay más demanda, por lo que su precio tendría que ser mayor que durante invierno).
Si es cierto que la depreciación del "peso blue" es estacional, entonces su demanda u oferta tendrían que ser estacionales. Empecemos por la demanda de pesos. La misma depende esencialmente de dos factores: la cantidad de transacciones y la tasa de interés. A mayor cantidad de transacciones mayor demanda de dinero y a mayor tasa de interés menor demanda de dinero. Un hecho estilizado de la Economía Monetaria es que la demanda de dinero es -en tiempos normales- estable.
No es descabelladlo pensar que demanda de dinero pueda ser estacional. De hecho, los datos oficiales de base monetaria del BCRA revelan que, históricamente, durante junio y diciembre la demanda de dinero aumenta. Esto es debido principalmente a los aguinaldos: las empresas necesitan liquidez para poder pagar sueldos (la masa salarial en Argentina representa casi la mitad del PBI). Sin embargo, hay que notar que esta estacionalidad de la demanda de dinero haría disminuir el precio del dólar blue, no aumentarlo.
Al margen, previo al control de cambios impuesto en octubre del 2011, el tipo de cambio "no tenía estacionalidad". Mientras que en un sistema de tipo de cambio fijo las variaciones en la demanda de dinero se reflejan en las de las Reservas Internacionales, en el actual control cambiario se reflejan en el precio de equilibrio del mercado paralelo.
Sin embargo, ahora estamos en marzo y en marzo no hay estacionalidad de la demanda de dinero. La supuesta "estacionalidad" no puede venir del lado de la demanda. Por ende, hay que mirar la oferta de dinero. La misma es más fácil de analizar puesto que la política monetaria no tiene por qué tener estacionalidad. El BCRA aumenta la base monetaria a un ritmo de 40% anual sin muchos sobresaltos ni patrón, más allá de los mencionados para julio y diciembre.
Es decir, ni la oferta ni la demanda de pesos sustentan el argumento "estacional" de la depreciación del dólar. La explicación estacional del aumento del dólar blue es errónea. Lo que probablemente haya ocurrido en cambio es que la devaluación del dólar tarjeta del 15 al 20%, anunciada el lunes, probablemente haya incentivado a los viajeros a llevar al exterior más divisas en efectivo. Esto aumentó el precio del dólar blue, desencadenó un comportamiento en manada y otra mini-burbuja en su precio. El dólar blue ya parece haber bajado considerablemente.
Ahora bien, explicar la tendencia de "largo plazo" (es decir, un par de meses para Argentina) es algo distinto. El año pasado a esta altura del año el dólar estaba a $ 4,8. Hoy empieza el otoño y desde entonces ya pasaron cuatro estaciones. Hoy el peso vale 11 centavos de dólar. ¿Cuánto valdrá el próximo otoño? La realidad es que solamente el BCRA puede saberlo: de él depende la esfumación del valor de nuestra moneda.
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