1 de marzo 2002 - 00:00

Desafió Cavallo con reaparición en acto

Es evidente que a Domingo Cavallo le gusta el riesgo. Lo demostró ayer, cuando nadie imaginaba que en estos tiempos de cacerolas y escraches al que tanto temen los políticos, el ex ministro de Economía mantuviera, casi en público, reuniones partidarias. Mucho menos, se pensó, que la tertulia política se diera en un local que horas antes fuera violentado por grupos de manifestantes amantes de las agresiones desmedidas.

Cavallo condujo ayer una reunión de la mesa ampliada de su partido Acción por la República, en la sede porteña de Junín y Perón, cerca del Congreso. Fue a la mañana.

Por cierto el encuentro con 25 dirigentes y legisladores estuvo programado para el día anterior a las 19. Sin embargo, de una manifestación que marchaba hacia el Congreso se desprendió un grupo que atacó brutalmente la sede central de AR. Estallaron los vidrios, rompieron mobiliario y dedicaron pintadas insultantes hacia el ex ministro en la planta baja del edificio, lo que obligó a suspender el debate hasta ayer a las 10.

Con la reconstitución edilicia en marcha y el vidriero presupuestando el trabajo de rigor, Cavallo llegó sin camuflarse a la sala de reuniones, donde sus acólitos se explayaron en dos temas fundamentalmente.

Uno de los puntos del temario fue escuchar un diagnóstico sobre la marcha del gobierno de Eduardo Duhalde, que por pesimista se juramentaron no difundir.

El otro tema, más doméstico, dividió las aguas entre los que alientan al ex funcionario a que salga al ruedo defendiendo su última gestión y los otros, más temerosos, pidiendo cautela.

Así la mesa se dividió en dos. Por un lado, los autotitulados
«los que meten fuegos», grupo que animan Guillermo Francos y Guillermo Cantini. Estos quieren que Cavallo reaparezca en público y defienda «su corralito» contra el de Duhalde. En ese punto Cavallo no quiere conciliar: les dice que no es conveniente hacer pronósticos en estos momentos. Los fogoneros creen que si su figura desaparece de escena «nos desaparece el partido», que «el partido está conformado en torno a Cavallo y si él no está, no hay partido».

Lo alientan incluso a que diga en público lo que conversa en privado, como que
«el ajuste tan temido se hará por la inflación con el consiguiente deterioro del salario real y de los niveles de ingresos de la economía en su conjunto».

El otro grupo,
«los que meten miedo», al que adhieren José Luis Fernández Valloni y Alfredo Castañón, está en contra de que Cavallo «saque la cabeza para dar explicaciones». Con la vista puesta más en los vidrios rotos que en un eventual regreso político, esa parte de la mesa le aconseja que espere y lo alienta a que se mantenga casi en la clandestinidad.

De todos modos, no es la primera reunión, en estos últimos dos meses desde que renunció al Ministerio, que lleva adelante
Cavallo. Hubo varias anteriores, pero más informales, con asado mediante y diálogos en los cuales Cavallo hace referencia a intercambios telefónicos con Fernando de la Rúa.

Por otra parte, Acción por la República desmintió que la filial cordobesa estuviera alentando la expulsión del fundador del partido. Los titulares de esa sede enviaron aclaraciones al respecto para tranquilizar los ánimos, acerca de la posibilidad de que afiliados estuvieran alentando un trámite similar al que padece
De la Rúa en el Comité Capital de la UCR.

Sin definir a qué grupo responderá en esta ocasión,
Cavallo ya tiene organizada una reunión del partido para la semana próxima.

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