Los desarrolladores inmobiliarios quieren créditos para que la clase media pueda volver a convertirse en cliente. Sin dudas conscientes de que disminuyó mucho el viento de cola de la plata traída de afuera como motor del negocio inmobiliario, la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) le presentó ayer a Martín Redrado, presidente del BCRA, su Plan Nacional para la Construcción de Viviendas para la Clase Media, iniciativa de Issel Kiperszmid, dueño de DYPSA, una de las empresas fuertes del sector. Para ser viable -según el iniciador del plan-la propuesta debe contar con el acuerdo del gobierno nacional, el sector financiero, la industria de securitización, las desarrolladoras inmobiliarias y los grandes empleadores, entre otros actores. La iniciativa apunta a construir 70.000 unidades anuales durante los próximos diez años en todo el país, o sea un total de unos cinco millones de metros cuadrados en ese período.
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Para llegar a esto, la entidad propuso «reactivar la construcción de viviendas individuales y complejos de viviendas para promover la oferta apuntando a los segmentos socioeconómicos medios de la población; reactivar la compra de viviendas por medio del mecanismo del crédito hipotecario; hacer que las AFJP participen en esas inversiones con instrumentos que tengan correlación de ajuste con sus obligaciones de pagar salarios a futuro.
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