13 de noviembre 2000 - 00:00

Desconcierto de militares por el nuevo régimen

La reforma previsional proyectada por el gobierno alcanzó también a los militares. En las Fuerzas Armadas había ayer desconcierto ante la decisión del gobierno de cancelar el sistema de reparto previsional y la conversión del Instituto de Ayuda Financiera (IAF) en una empresa de capitalización de jubilaciones y pensiones, algo que por otra parte ha hecho siempre. ¿El nuevo sistema es para aquellos aspirantes que ingresan a las escuelas militares a partir de 2001? ¿O alcanza a quienes ya vienen aportando desde hace 20 años, por ejemplo? «Si es así es la hecatombe», se lamentaban ayer en el edificio Libertador.

Hay un proyecto diseñado desde el Ministerio de Defensa, que los mandos de las fuerzas conocen -aunque no fue transmitido hacia abajo todavía-, admitió ayer a este diario el secretario de Planeamiento y Presupuesto de esa cartera, José María Lladós. Y que consistiría, si Economía lo homologa, básicamente en lo siguiente:

Quienes se incorporen a las FF.AA. -en las escuelas militares, por ejemplo-a partir del 2001, van al sistema de capitalización privado en forma directa.


Los retirados siguen cobrando de la misma forma y montos que lo hacen ahora, del IAF.


Los que están en actividad pueden optar entre quedarse en el IAF o ir al régimen de capitalización, llevándose los aportes que tienen en sus cuentas individuales.

A partir de ahora, quienes tienen menos de 25 años --antes perdían todos sus aportes al retirarse-, pueden pasar a una AFJP llevándose del IAF todos los aportes realizados. Con 25 años de antigüedad se retiran (jubilan) con 50 por ciento y con 35 años llegan a 100 por ciento, siempre por el IAF, que continuará existiendo, es decir que no desaparece el sistema anterior, que continuará administrándolo.

Por último, en el sistema de capitalización, sólo aportarán hasta el momento del retiro los nuevos que se incorporarán el año que viene. Y desaparecen los aportes jubilatorios que se seguían haciendo después de ser retirados.


La desazón se verificaba ayer entre los oficiales jefes (mayor y teniente coronel y sus equivalentes en la Armada y Fuerza Aérea) y los oficiales superiores (coronel en particular y generales). Además de sentirse castigados por la imposibilidad de aumentos presupuestarios, un sino que arrastran desde hace varios años, sienten que se ciernen negros nubarrones sobre su futura condición de retirados.


Aportes

Siguen esgrimiendo, aunque nadie lo entiende, que no son jubilados comunes, ya que están sujetos a un régimen que habilita al Estado a volver a convocarlos cuando lo considere necesario. Además de continuar haciendo aportes jubilatorios aun después de muertos. Así ocurre en los descuentos que se hacen en las pensiones que siguen cobrando sus viudas o derechohabientes. Como ya se ha expuesto, con el nuevo sistema de capitalización esto desaparece.

Ya al elevarse el proyecto de presupuesto para el 2001, se enteraron que el IAF debía asumir con sus reservas, dos puntos del financiamiento habitual a cargo del Tesoro nacional, alrededor de $ 160 millones. En ese momento hubo corcovos pero se entendió, como en el caso de los recortes que afectan la operatividad de las fuerzas, que no había otra salida.

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