En momentos en que todo el entorno político-económico doméstico parece colapsar algunas, pocas buenas noticias son ponderadas por los analistas acerca de la coyuntura reciente. Y una de ellas viene por el lado del saldo que dejó el financiamiento del Tesoro en el primer trimestre del año, donde logró aumentar la colocación neta de deuda, o sea, por encima de los vencimientos, en el mercado de capitales local.
Es que con la última subasta de deuda, el Palacio de Hacienda cerró marzo con un financiamiento neto del mercado cercano a los $320.000 millones. Esto implica que a lo largo del primer trimestre acumuló recursos netos por unos $640.000 millones, lo que equivale a casi un punto del PBI. De modo que, en solo una cuarta parte del año en curso el Tesoro consiguió captar dos tercios de todo lo que necesitaría en 2022, según proyecta la consultora 1816.
En efecto, en los primeros tres meses del año el Gobierno colocó deuda (bruta) por casi $2,5 billones, cuando en igual lapso del año pasado había colocado cerca de $760.000 millones, emitiendo casi 230% más de deuda en 2022 que en 2021. Si bien aumentaron los vencimientos de deuda que hubo que refinanciar (en más de 150%), la colocación neta de deuda (por encima de vencimientos) alcanzó cerca de $640.000 millones en el primer trimestre, lográndose un monto récord de colocación neta en marzo. En definitiva, el Gobierno consiguió ampliar el financiamiento en el mercado local, algo relevante para cumplir con la meta de recorte de la asistencia monetaria al 1% del PBI.
¿Cómo se explica la buena cosecha de las subastas del primer trimestre? Para el Estudio Broda no hay artilugios sino que esto fue posible aumentando la tasa de interés que el Tesoro paga a los inversores y, sobre todo, incrementando la proporción que coloca de deuda indexada por CER, que subió al 82% de las colocaciones en marzo, siendo hoy el 77% del stock de deuda pública colocada en el mercado local. Para 1816, el gran diferencial entre lo que el Tesoro en el primer trimestre del 2021, cuando solo logró captar $90.000 millones, y lo obtenido este año, fue posible en buena medida gracias a la estrategia de ampliar el spread entre las tasas “largas” (de las Leliq, Badlar, Ledes, Lecer, etc.) y la de los Pases del BCRA (“overnight”), a partir de la eliminación de los Pases a 7 días de plazo en enero pasado. La consultora explica que el flujo a fondos CER y los T+1 (que invierten un 94% y 75% de sus portafolios en bonos soberanos, respectivamente) continuó creciendo la semana pasada y sumó más de $310 millones en el primer trimestre, lo que explica cerca de la mitad del financiamiento neto al Tesoro en lo que va del 2022.
Cabe recordar que a lo largo del primer trimestre la Secretaria de Finanzas, a cargo de Rafael Brigo, fue “pagando” cada vez más para seducir a los tomadores de deuda local. Así por ejemplo, un año atrás la tasa fija pactada en las licitaciones no superaba el 42% anual. Mientras que el primer ajuste fue en enero, casi 600 puntos, para luego trepar a casi 51% anual en febrero y más de 52% en marzo. Claro que en el primer trimestre del 2021 el nivel de rollover no superó el 117% mientras que este año llegó a acercarse al 150%.
De ahora en más, los analistas monitorearán con atención un dato del financiamiento. Se trata del llamado “financiamiento neto” o “extra”. Al respecto, 1816 profundiza en la cuestión aclarando que, tras conocerse el reciente Staff Report del FMI que determina que para cerrar el programa financiero 2022 el Tesoro necesita emitir deuda por casi 2 puntos del PBI, neto de amortizaciones. Pero ese número es en realidad antes del pago de intereses, por lo que no es comparable con el “financiamiento neto” que se va haciendo el Tesoro subasta tras subasta, que es un monto neto de pagos de capital pero también de pago de intereses. Por lo tanto,el número relevante es el financiamiento neto de amortizaciones e intereses.
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