Entre el goteo de reservas, pese al control de cambios, y el tira y afloje de bonistas y Gobierno por el canje, la pandemia parece haber pasado a cuarto intermedio en la preocupación de los inversores. Anoche el BCRA decidió un nuevo apretón al control cambiario, haciendo foco en la principal “fuga”, vía pago de importaciones y de deudas. Porque no son ni los u$s200mensuales de atesoramiento, ni el éxodo de argendólares sino que las reservas están cayendo, a lo ochentista, ante una brecha de 80% aumenta el pago de importaciones y cancelación de deudas. Desde la cuarentena al 22 de mayo pasado el BCRA vendió u$s1.019 millones y u$s1.229 millones solo entre abril y lo que va de mayo. Mientras que los argendólares, caen, pero en dosis homeopáticas (son menos de u$s17.000 millones, cuando antes de las PASO eran u$s32.000 millones) y no sufren las reservas porque los bancos los pagan recortando créditos. En el frente del canje, las informaciones están muy cruzadas. Algunos, erróneamente, creen que las subas de los bonos responden a que ven un pronto acuerdo. Sin embargo, en un dialogo entre un hombre de un fondo americano (con posición en bonos argentinos) y un gurú de la City quedó en claro que la operatoria era muy baja porque los que entraron en la negociación con el Gobierno no pueden “tradear” porque es parte del compromiso firmado. O sea, gran parte de los u$s66.000 millones en juego quedaron fuera del mercado mientras negocien. Anoche un banquero comentó en un conference call que el Ad hoc Bonholder Group y el Exchange Bondholder Group unificaron una propuesta que según ellos implica “un ahorro de u$s36.000 millones en 9 años, y que es una oportunidad que debe aprovechar el Gobierno”.El reloj corre y para los operadores e inversores, el default no arregla los desequilibrios macro de Argentina, pero si ocurre, el panorama lo ven mucho más complicado para una economía que cerraría el año con déficit primario de 4 a 5% del PBI y una caída del Producto de otro tanto.
En una mesa de un banco extranjero se comentó la fuerte suba de “DraftKings”. ¿Por qué? Se trata del sitio de apuestas online. Lo curioso es que en EE.UU. está todo parado, no hay eventos deportivos de ninguna clase. ¿Entonces cómo subió 273% y ya vale más que Wynn Resorts y American Airlines? La única explicación es la liquidez de la Fed que como sostiene el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, está apuntalando toda clase de activos”. Pero nada es sostenible. También hablaron del canje: mucho cansancio en Wall Street con Argentina y nadie quiere aceptar un cupón menor al que recibe el FMI (3,6%).
Para los que añoran el modelo venezolano un intercambio entre operadores internacionales de metales puede ser enriquecedor. Estos traders, con base en Londres y Chicago, comentaron la puja entre el país caribeño y el Banco de Inglaterra luego del pedido del Gobierno de Maduro para que le enviaran parte del oro que tenían allí depositado para afrontar el costo de la pandemia (se vendería a través de la ONU). Venezuela tendría unas 32 toneladas allí. El problema es que el Gobierno británico no reconoce a Maduro y el banco (que es custodia) se viene negando a transferirlas. Pero más allá del tema político y diplomático los datos muestran el lado B del “vivir con lo nuestro” que le costó a Venezuela comerse sus reservas de oro. Años atrás tenía según los registros oficiales, cuando llegó Chavez al poder, había 360 toneladas de oro (algo parecido al boom petrolero de Noruega que lo ahorra en su fondo soberano) gracias a su petróleo. Llegaron a un máximo de 373 toneladas en el III trimestre del 2011 depositadas en varios bancos internacionales (Chavez repatrió 160 toneladas). A partir de allí comenzaron a caer y desde 2015 se aceleró la caída. Este año lo comenzaron ya con 162 toneladas que a los precios actuales son unos u$s10.000 millones (claro que han ido vendiendo, como por ejemplo para cancelar compromisos con Irán -le habrían dado unas 10 toneladas por equipamiento petrolero-). Lo cierto es que a diferencia de Argentina, las reservas de oro de Venezuela representan más del 80% del total de reservas internacionales (en el caso argentino 7%). De ahí su vulnerabilidad más allá de la bonanza de precios del oro. Al parecer se llegó a un acuerdo con la ONU para la venta de ese oro, algo así como u$s1.800 millones. Será la ONU quien administre las compras de medicinas y alimentos.
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