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19 de enero 2022 - 00:00

Noemí Brenta: “La manera de recuperarse de la deuda es con crecimiento económico”

La especialista en deuda señala que no coincide con la posición del Fondo sobre el sendero fiscal “ya que cuando un país está en recesión, pierde la confianza para atraer cualquier tipo de capital, principalmente inversiones extranjeras”.

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Noemí Brenta es doctora en economía y se desempeñó como consultora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, también fue becaria de CLACSO. Actualmente es investigadora en Conicet y se especializa en relaciones económicas internacionales y la historia de las relaciones entre Argentina y el FMI. En diálogo con Ámbito, consideró que aún es difícil precisar si se va a llegar un acuerdo durante este año con el FMI. A su vez, adelantó que la inflación debería bajar si, a su vez, baja la tensión cambiaria.

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Periodista: ¿Cuál es su opinión acerca del acuerdo stand by de 2018 con el FMI?

Noemí Brenta: El endeudamiento fue consecuencia de la eliminación de todas las medidas macro-prudenciales para cuidar los equilibrios macroeconómicos, especialmente el equilibrio del sector externo, consecuencia de la apertura financiera y comercial. Por lo tanto, el déficit de cuenta corriente gigante que se generó, que llego al 5% del producto bruto, trajo como consecuencias la emisión de deuda del sector público nacional, saturó los mercados voluntarios internacionales y el Gobierno no pudo refinanciar, no pudo tomar el financiamiento que necesitaba ya en marzo de 2018, ese déficit gigante llevo a esa decisión de acudir el fondo.

P.: ¿Cómo evalúa el proceso de negociación del actual Gobierno?

N. B.: Me parece que están negociando en función de cuidar los intereses del país. A su vez, les tocó un contexto de una deuda pública tanto externa como doméstica muy grande, además de la pandemia, que provocó la caída del producto bruto, en la Argentina y en el mundo. Por lo que es en una circunstancia muy compleja, pero considero que lo están haciendo con mucho compromiso.

P.: ¿Cómo cree que la Argentina debe actuar con la emisión monetaria, el sendero fiscal y las reservas del BCRA para lograr un acuerdo?

N. B.: En relación a las reservas, el ministro Guzmán dijo que el objetivo era aumentar unos 4 o 5 mil millones de dólares anuales, lo que me parece un objetivo demasiado optimista, pero es consistente con un eventual cronograma de pagos de la deuda. No podría estar en desacuerdo. Con esa misma finalidad también se sostiene la política de fomentar las exportaciones. El punto en el que hay desacuerdo es sobre el sendero fiscal. Lo que me hubiera gustado es que precisara cuáles son las medias que le pide el Fondo Monetario. Guzmán mencionó la baja del gasto público en términos reales y como eso es pro-cíclico, y ellos enfocan el gasto público como una herramienta anti cíclica, al momento de recesión no se puede aplicar. Por lo que me hubiera gustado que precisara más al detalle que le pide el Fondo de bajar el gasto en términos reales. Si estoy de acuerdo en que la manera de salir de a la deuda es con crecimiento económico y mejorando los indicadores de la capacidad de pago de la Argentina. Respecto al sendero fiscal, la posición argentina me parece correcta y coherente. La posición del Fondo, la de la austeridad, y que se supone que con eso se recupera la confianza de los mercados, me parece que no tiene demostración. Empíricamente se ha demostrado que pasa todo lo contrario, un país pierde la confianza para atraer cualquier tipo de capital, principalmente capital de inversión externa directa, cuando el país está en recesión, y la demanda de consumo se desploma.

P.: ¿Cree que este año se puede llegar a un acuerdo?

N. B.: No lo sé, aún no podría precisarlo.

P.: ¿Qué impacto tendría no lograr un acuerdo?

N. B.: Creo que hay varias posibilidades, hay tiempos, depende de cómo cambie la estrategia. Una estrategia de estirar los plazos, no hay que pensar los resultados de un día para el otro. Quizá hay alguna negociación que provea algún colchón de común acuerdo y que se posterguen los plazos.

P.: ¿Considera que tendrá algún impacto la modificación de la tasa de interés del BCRA sobre la inflación?

N. B.: El ministro dijo que íbamos a tener tasas reales positivas, superiores a la inflación. Se supone que la inflación debería bajar si baja la tensión cambiaria. También se ve influenciada por el contexto mundial de escasez de oferta, la recuperación, el boom de la demanda en esta especie de post pandemia, el aumento de los comodities, por la concentración oligopólica de la oferta local de productos masivos y de insumos. En fin, son muchos los factores por los que la inflación aumenta. La tasa de interés real va a subir, por un lado, para aumentar la atracción de los instrumentos financieros en pesos y por otro, porque también es una exigencia del Fondo.

P.: El ministró pronunció que era necesarias medidas contra cíclicas para reducir el déficit ¿Qué tipo de medidas considera que deberían tomar?

N. B.: Siempre las políticas contra cíclicas son de orden fiscal o monetario. Creo que está pensando en una política contra cíclica expansiva, porque el desempleo es muy alto y la brecha del producto real y del producto potencial también es alta. Entonces sería una política expansiva con herramientas fiscales, con un gasto que no crecería. En el proyecto de presupuesto tenemos el plan económico. Con tasa de interés positiva es una política contra cíclica que estribaría los instrumentos fiscales, y los gastos como una política tributaria progresiva y en políticas sectoriales. No podría estribar en la política monetaria, por lo menos no en tasa, no en aumento de oferta, no reducción de los encajes. Me parece que va más por el orden de lo fiscal que de lo monetario lo contra cíclico.

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