Dialogo en Wall Street
(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien, para no identificarlo, se lo apoda Gordon Gekko, en alusión al personaje de la película «Wall Street» que interpretara Michael Douglas. El tema es si el repunte de la Bolsa se detuvo para consolidarse o si no queda más resto. El operador se inclina por un próximo repunte que llevará al Dow Jones por encima de los 9.000 puntos.)
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Gordon Gekko: Más bien, una prudente toma de ganancias. Pero lo importante -dada la velocidad que tuvo el ascenso- es la posibilidad de consolidar el avance. Hablo de la capacidad de mantener estos niveles de precio. Que no serán brillantes, pero tampoco provocan susto.
P.: La consigna es que la Bolsa no se caiga de nuevo a plomo...
G.G.: Así es. La suba que empezó en octubre tiene muchos puntos en coincidencia con la que se operó sobre el filo de julio. A grandes rasgos, fue un salto de 20% en los índices principales. Empezó 300 puntos más arriba -en los 7.500 puntos del Dow Jones- y concluyó también 300 puntos por encima. Pero en agosto, tan pronto como la Bolsa puso una pica en su máximo -sobre los 9.000 puntos-, se desbarrancó. Fue coronar el final de la suba y tener que apretar los dientes ante el vértigo de la caída vertical.
P.: No parece ser el caso actual.
G.G.: No. Y me parece un rasgo rescatable.
P.: Es una calma del tipo de las que precede a un temporal. ¿O la antesala de un nuevo intento de suba?
G.G.: Uno adivina el escepticismo del mercado -que es muy lógico dado que apuesta a la tendencia de fondo-.
P.: Que sigue siendo peligrosamente bajista...
G.G.: Nada lleva a pensar que hayamos zafado del «mercado bear».
P.: Entonces...
G.G.: Creo que hay tiempo para todo. El mercado bear puede esperar. Hoy por hoy, apostaría por una nueva pier-na en alza. Buscando, otra vez, esos 9.000/9.100 puntos que probaron ser tan resbaladizos tres meses atrás...
P.: Eso es puro olfato. ¿O hay algún elemento verificable para apoyar esa suposición?
G.G.: El comportamiento de las acciones tecnológicas resultó mucho más sólido en octubre que en julio. Ese es un buen indicio de que estaba visiblemente ausente en el repunte de julio-agosto.
P.: No lo había advertido...
G.G.: Le explico: uno esperaría que en estos rebotes que, cada tanto, ensaya la Bolsa, el NASDAQ lidere las subas...
P.: Así como el NASDAQ fue, por lejos, el índice accionario más castigado en los momentos de borrasca...
G.G.: Claro. En julio-agosto, el NASDAQ se recuperó, pero avanzó mucho menos que el Dow y el S&P 500. Uno desconfía sobremanera en ese contexto.
P.:¿Por qué?
G.G.: El patrón usual en estos repuntes -si son significativos-involucra una rotación entre las acciones. Un cambio de portafolio. Los mejores papeles en la baja -los que amortiguan mejor la caída o, inclusive, logran desafiarla-rara vez son los papeles que encabezan la suba...
P.: Las acciones defensivas pueden remar mejor en los tiempos difíciles, pero van a perder distancia cuando el mercado retome definitivamente un sendero a la suba. ¿Esa es la idea?
G.G.: Esa es la idea. Un rally en el que nadie se anima a apostar fuerte por los papeles más riesgosos es un repunte que puede ser vigoroso, pero que revela, en última instancia, que nadie está convencido de que perdure, que vaya en serio.
P.: Si lo entendí bien, este cuadro ha cambiado. ¿Hay acaso una resurrección de las acciones tecnológicas?
G.G.: Suena muy pomposo. No da para tanto. Pero, por lo menos, Lázaro estornudó. Desde los mínimos de octubre 8 hasta sus recientes máximos del 18 de noviembre, el NASDAQ trepó poco más de 28%.
P.: Eso es más que un estornudo.Yo diría que Lázaro está elongando...
G.G.: Pongámoslo en perspectiva. El NASDAQ supo valer más de 5.000 puntos en marzo de 2000. Comenzó el año muy apaleado, pero en alza, en torno de los 2.000 puntos. El 8 de octubre tocó mínimos en poco más de 1.100 puntos y ahora atravesó fugazmente los 1.425.
P.: Ha sido una verdadera odisea.
G.G.: No hay dudas. Pues bien, si usted abre el NASDAQ y examina sus componentes, verá sectores muy aborrecidos, como las telecomunicaciones, que se las han ingeniado, esta vez, para escalar más de 30%. O sea, esta suba responde con mayor cabalidad a la idea de que uno tendría a priori un rally más duradero.
P.: Está cediendo la aversión al riesgo...
G.G.: Son posturas más agresivas. Sin dudas. Y hay mucho cash a mano para poner a trabajar si cunde el entusiasmo. Los administradores de fondos comunes de acciones tienen casi 6% de sus activos en efectivo. Los «hedge funds», 9%. Y la semana pasada entraron 81 mil millones de dólares en los fondos comunes del mercado monetario.
P.: Suena como muchísimo dinero. Aun para los estándares de Wall Street...
G.G.: Nunca había ingresado tanto. Y en las dos semanas primeras de noviembre la cuenta trepa ya a 127 mil millones. Lo que también es un récord para ese período.
P.: Fondos que, gracias a la gentileza de Alan Greenspan, hoy rinden menos de 1%...
G.G.: Usted lo ha dicho. Quizás haya alguien a quien esto le sepa a poco.
P.: Piensa en un rally más duradero, pero que no sustituye a la tendencia bajista de fondo...
G.G.: Eso creo. Un rally típico de mercado bear, que son siempre de magnitud. A veces, breves. Otras veces, pueden durar meses, como el que se originó en setiembre del año pasado luego de los atentados de las Torres Gemelas. Quizá -en un escenario favorable- se pueda comprar una bocanada de calma que se estire hasta fin de año. Pero eso dependerá de Bush y de los vientos de guerra.




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