29 de octubre 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El experto en mercados internacionales, personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street» de Oliver Stone, desdramatiza los comentarios del secretario del Tesoro, John Snow, y de Robert Parry, de la Fed de San Francisco, acerca de un posible cambio en la política monetaria. Para Gekko no hay margen para que en medio de un período de campaña electoral y con un presidente Bush débil, la Fed decida comenzar a subir las tasas de interés. Este fue el diálogo con este diario.)

Diálogos en Wall Street
PERIODISTA: La Reserva Federal no produjo sorpresas. Y mantuvo las tasas sin cambios. Pero, en paralelo, han surgido varias voces que hablan de una futura suba. Donde no se mentaba el tema, hoy se especula... ¿Cree que se está cocinando un cambio?

Gordon Gekko: Sinceramente, no.


P.:
Sabe a quiénes me refiero...

G.G.: Me imagino que habrá tomado nota de los dichos de Robert Parry, el titular de la Fed de San Francisco.


P.:
Y del mismísimo secretario del Tesoro, John Snow.

G.G.: Cuyo métier, a decir verdad, debiera ser otro.


P.:
No se supone que el Tesoro hable de tasas de interés...

G.G.: En principio, ese es el terreno privativo de la Reserva Federal.


P.:
No lo sorprende, entonces, que Snow haya abordado la cuestión.

G.G.: No hizo una recomendación de política. Fue sólo un comentario.


P.:
Dos reflexiones de tenor similar, vertidas al mismo tiempo, sobre un tema «tabú» me parecen más que una mera coincidencia.

G.G.: Es sugestivo, sí.

P.: No cree que se trate de una señal de un cambio en gestación...

G.G.: ¿Una revisión de la política de garantizar tasas de Fed Funds en 1% -o menospor «un tiempo considerable»?


P.:
En efecto.

G.G.: No. Es sólo una señal de mayor confianza en la marcha de la recuperación.


P.:
No son señales incompatibles.

G.G.: No lo son. Pero tampoco vienen necesariamente amarradas.


P.:
El secretario Snow dijo que se sentiría «frustrado y preocupado» si las tasas no subiesen a la par de la reactivación.

G.G.: Eso leí.

P.: ¿No le parece gravitante?

G.G.: No me parece original. Eso, precisamente, es lo que viene ocurriendo. La tasa de 10 años que supo estar en niveles cercanos a 3% en junio, hoy orilla 4,30%. Es un movimiento que se ha desplegado a medida que se afianza la percepción de que la economía se recupera. No es, sin embargo, una afirmación que apunte al diseño de la política monetaria.


P.:
El mercado acusó otra interpretación.

G.G.: Correcto. De ahí el rosario de aclaraciones y desmentidas.


P.:
¿Cómo descartar que no se trate de la habitual gimnasia de los globos de ensayo? O sea, que se esté preparando el terreno para tomar una decisión más adelante.

G.G.: Cuando ello sucede, es la Fed quien se encarga del trabajo de comunicación. Nunca el Tesoro.


P.:
Siempre hay una primera vez...

G.G.: De acuerdo, pero ¿será éste el caso? Piense que hay elecciones presidenciales en noviembre de 2004.Y Bush, esta vez, no las trae todas consigo.


P.:
No lo discuto. Su predicamento cae en picada.

G.G.: ¿Cree usted que la administración desea que la Fed suba las tasas durante la campaña electoral?


P.:
No.

G.G.: Yo tampoco. Usted no presiona al G-7 para que emita un comunicado en Dubai que aboga por una mayor depreciación del dólar y tres o cuatro semanas después le pide a la Fed que suba las tasas de interés.


P.:
El presidente de la Fed de San Francisco también apareció hablando de tasas más altas.

G.G.: Cuando uno revisa el contexto en que esas palabras fueron dichas, encuentra un mensaje muy parecido al que señaló Snow.


P.:
A diferencia de Snow, Parry sí tiene que ver con la fijación de las tasas de Fed Funds.

G.G.: Claro. No es un miembro del Board de la Reserva Federal, pero sí es un miembro activo -con voz y voto- en el comité de mercado abierto.

P.: Tal vez nos depare alguna sorpresa.

G.G.: La última vez que la Fed recortó las tasas...


P.:
En junio...

G.G.: Un cuarto de punto, el 25 de junio. Se resolvió con once votos a favor y uno en disidencia.


P.:
Imagino que el de Parry.

G.G.: Acertó. Parry era el más agresivo. Pero en bajar las tasas, no en subirlas. Votó, en soledad, por un recorte de medio punto. No espere que él lidere la decisión de subir las tasas. Esta gente, muchas veces, tiene un sesgo incorporado y no lo oculta pero siempre, controlan su varianza.

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