4 de julio 2019 - 00:00

Diálogos de Wall Street

La cumbre del G-20 en Osaka quedó atrás. Hay un armisticio comercial entre EE.UU. y China. La Bolsa sube y sube. Los bonos, en cambio, pintan un escenario sombrío. Conversamos con el experto en mercados internacionales Gordon Gekko sobre estas visiones disímiles.

Miradas. Trump y Xi Jinping llegaron a un acuerdo y las negociaciones entre las dos potencias vuelven a donde habían quedado en mayo, antes de que el líder norteamericano ampliara los cánones a los productos chinos.
Miradas. Trump y Xi Jinping llegaron a un acuerdo y las negociaciones entre las dos potencias vuelven a donde habían quedado en mayo, antes de que el líder norteamericano ampliara los cánones a los productos chinos.
REUTERS

Periodista: Estamos en el mejor de los mundos. Rige la paz monetaria y ahora también una tregua comercial con China. Zafamos de una colisión frontal de la economía real, y mantenemos la expectativa de un recorte de tasas en la reunión de la Fed a fin de mes. La saga de Wall Street no se detiene. ¿No estaremos exagerando?

Gordon Gekko: O las acciones o los bonos. El Dow Jones cerró en nuevos récords. Ya de antes el S&P500 y el Nasdaq los habían habilitado por su cuenta.

P.: ¿La economía vuela? Así lo sugieren las pizarras de la Bolsa. ¿O enfrenta un futuro negro como parecen mani- festar los bonos? La tasa del bono del Tesoro a 10 años se ubica en un 1,95%. ¿Cómo hacer ambos registros compatibles? ¿O son mundos paralelos?

G.G.: Toda la curva de bonos del Tesoro rinde por debajo del techo actual de fed funds, que es el 2,50%. La obligación a 30 años se consigue al 2,47%.

P.: Un Bolsa picante es señal de bonanza en el horizonte. Después de todo, siempre se dice que las acciones anticipan. Una inversión de la curva presagia una recesión. ¿Quién tiene la razón? ¿Cómo se explica que dos mercados tan grandes, no hay mercado más líquido que el de bonos del Tesoro, expongan visiones diametralmente opuestas?

G.G.: Recuerdo a Janet Yellen opinando sobre la curva cuando se observó su primera inversión. No está encendiendo una luz amarilla de recesión, dijo. Sino un aviso a las autoridades monetarias de que deben bajar las tasas y descomprimir la situación. Esa sería una lectura -ad hoc- compatible con tan nítido contraste. Más a su favor, la relación entre 10 años y 2 años no se invirtió. Mantiene una pendiente positiva importante, cercana a los 20 puntos base.

P.: Es la primera vez que se observa ese fenómeno con el resto de la curva invertida.

G.G.: Correcto...

P.: Nunca es muy confiable pensar que esta vez es diferente.

G.G.: De acuerdo. Pero pienso que la Fed adoptará esa filosofía.

P.: Trump hizo la paz con Xi Jinping, pero la Fed de Powell igual rebajará las tasas a fin de mes. ¿Eso quiere decir?

G.G.: Tal cual. Aflojará la presión en el margen.

P.: ¿Medio punto como dicen muchos? ¿O un cuarto de punto como es la posición favorita de la mayoría?

G.G.: Con avaricia. Un cuarto de punto estará bien. Si esta vez es diferente, y la economía está mejor que lo que predicen los bonos, gastar un cuarto de punto no será un derroche considerable. Entendiendo que la principal misión de la Fed es administrar riesgos, y no acertar pronósticos, es la receta acorde. Un error -quedándose de brazos cruzados- sería demasiado costoso como para jugarse a prolongar la espera.

P.: ¿Qué señales arroja la data económica?

G.G.: Piense que la mayor parte de los indicadores que examinamos se obtienen con rezago y no proveen una buena visibilidad hacia adelante. Nos confirman sí que el presente es de mucha pesadez. Y la mejor herramienta disponible -la curva de rendimientos- urge a ser prudentes y comenzar ya a relajar la política monetaria.

P.: ¿No cree que Powell se resista a dar inicio a la baja de tasas para no suscitar la impresión de que se está doblegando a la voluntad del presidente Trump?

G.G.: No, para nada. La inflación está sistemáticamente por debajo de la meta del 2%, y las expectativas de inflación están retrocediendo. Son buenas razones para disponer una reducción, y para nada dependen de la relación entre la Fed y la Casa Blanca.

P.: ¿Es el mejor de los dos mundos entonces?

G.G.: Es posible, mientras la economía responda y prevalezca la idea de que sorteará la trampa de la recesión. Pero si esa convicción se resquebraja, digamos porque los números acumulan rojo tras rojo, estaremos en un mundo conocido, nada alentador, camino a u mercado bear. Si la recesión gana la pulseada no habrá baja de tasas que contenga el mercado bajista en Bolsa. Aunque hoy parezca que nada puede fallar y que la poda de tasas es la panacea universal.

Dejá tu comentario

Te puede interesar