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9 de agosto 2023 - 00:00

Diálogos de Wall Street

Primero se espantaron los bonos y subieron las tasas largas. Ahora se frena el ímpetu de la Bolsa. ¿Qué se está tramando en Wall Street, Gekko?

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Periodista: ¿Por fin llegó el momento de hacer una pausa? No hablamos de la Fed sino del paso de los toros. ¿Se toman un descanso las acciones? ¿Fue culpa de los bonos? ¿O del vértigo?

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Gordon Gekko: Los árboles no crecen hasta el cielo. Por tal o cual razón. No importa.

P.: Todavía la Bolsa no desafió los máximos absolutos. Se marea a baja altura.

G.G.: Mejor así. En términos de precios y de múltiplos de ganancias el avance fue muy punzante. Son alturas considerables ya. No lo minimizaría aunque no haya atacado aún los récords. La curva de bonos y la canasta líder nos advierten que hay una recesión por delante.

P.: Usted cree que no.

G.G.: La Bolsa creyó que sí en 2022 y ahora piensa que no. Pero estamos avisados. Nadie está exento de cometer un error. La inflación persiste en rebeldía aunque mejore. La Fed no terminó su tarea. Y existen muchos cables sueltos que no hay que tocar. Una dosis de prudencia no hará daño.

P.: ¿Cuánto afectó la rebaja de calificación de la deuda del Tesoro que efectuó, sorpresivamente, la agencia Fitch?

G.G.: Nada.

P.: ¿Por qué?

G.G.: La política fiscal es muy pobre. El déficit es enorme y crece deprisa. La acumulación de deuda pública debiera moderarse. Pero la calidad del crédito no ofrece sombra de duda. Todo lo anterior podrá afectar el desempeño macroeconómico de EE.UU. Sin embargo, la capacidad y voluntad de pago del Tesoro no está en tela de juicio. Es una “remake” de la decisión de S&P en 2011. Pasó una década larga y los bonos del Tesoro operan, en los hechos, como deuda libre del riesgo de crédito.

P.: ¿Y por qué subieron tanto las tasas largas?

G.G.: Lo habían hecho antes de Fitch. Demasiado posicionamiento en función de una recesión que no ocurrió. Y de una Fed que se supuso que a esta altura iba a estar desesperada por recortar sus tasas de interés.

P.: Y no es la idea. Para nada.

G.G.: Las tasas largas subieron antes de Fitch. Y lo hicieron después hasta 4,20% (las de diez años). Lo dejaron de hacer ahora, cuando China presentó cifras devastadoras de su comercio internacional de julio. Y Moodys, otra agencia, le redujo la calificación a diez bancos de EE.UU. Y en Italia, la premier Georgia Meloni, sorprendió con un impuesto draconiano a la banca. ¿Corolario? De regreso a 4%.

P.: Cartón lleno. Cuando se enfría la actividad, o se resienten los “animal spirits”, resurge el interés en la deuda pública. A modo de refugio.

G.G.: Eso es claro. Pero la realidad es que la economía se abre paso, sorteando las dificultades. Es el mensaje rotundo del mercado bull.

P.: ¿La suba reciente de las tasas largas es porque la economía está más firme? ¿O por qué se descuenta una inflación más elevada?

G.G.: Ni lo uno ni lo otro. Janet Yellen aumentó el tamaño del programa financiero del Tesoro para lo que resta del año. No se sabía. Quiere cerrar 2023 con 200 mil millones de dólares más en cash. Solo en el tercer trimestre se emitirán títulos por 200 mil millones extra. Y no hay apetito para absorber tanta oferta adicional. Hubo que crearlo. Eso nos trajo de 3,80% a 4% plus. Que China muerda la banquina demuestra que no hay mal que por bien no venga. Se harán tres subastas esta semana (a 3, 10 y 30 años) y así la colocación luce mejor.

P.: No me deja muy tranquilo. Que el Tesoro pueda emitir deuda sin causar turbulencias solo porque el resto del mundo se complicó no promete un futuro venturoso. El Tesoro deberá financiarse todo el año.

G.G.: Si la inflación baja habrá un valor creciente en los bonos del Tesoro. La indigestión es puntual. Los fondos “genuinos”, los de “real money”, están comprados en bonos y no cambiaron los fundamentos como para desarmar cartera. Dada la ampliación de la oferta de papel, los fondos de cobertura -los “hedge funds”- ven una oportunidad para vender en el corto plazo. 4,30% fue el techo del ciclo actual y hasta no ponerlo a prueba -y quizá desafiar 4,50%- van a tironear de la cuerda.

P.: ¿Y la Bolsa hará la plancha? ¿O acusará el golpe?

G.G.: Puede depurar por precio. Y así corregir algo de lo mucho que trepó. O simplemente dejar que pase el tiempo hasta reponer fuerzas. Es a voluntad. Sin poner en cuestión la naturaleza del mercado alcista.

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