San Pablo (ANSA) - La automotriz alemana de automóviles Volkswagen estimó que próximamente «habrá dos o tres muertes» en la industria automovilística de Sudamérica, la primera presumiblemente en Córdoba.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lo admitió ayer el presidente de la empresa para Brasil, Herbert Demel.
La Volkswagen, «a pesar de las inversiones» todavía no comienza la producción el modelo Polo, dijo. En realidad, la planta de General Pacheco está parada en enero por vacaciones y tiene previsto comenzar la producción de este vehículo en febrero.
«La situación de la Argentina es muy complicada y la turbulencia puede continuar en los próximos meses», dijo Demel en un conferencia de prensa. Próximamente, dijo el empresario, «se producirán dos o tres muertes que no son de empresas pequeñas (son) grandes marcas que deben dejar de producir en América del Sur, comenzando por la Argentina», explicó.
La estimación de Demel no es sorpresiva ya que las propias automotrices argentinas le entregaron el año pasado al entonces ministro Domingo Cavallo -tal como adelantó este diario-un informe en el que estimaban que con un mercado por debajo de 200.000 unidades entre 3 o 4 terminales se tendrían que ir del país.
El año pasado, argumentó Demel, la Chrysler se vio obligada a cerrar la unidad de producción que había instalado en Paraná, estado del sur brasileño, donde producía la pick-up Dakota.
Concretamente en Brasil, la ensambladora alemana podría despedir en enero a unos 500 trabajadores metalúrgicos, en un programa destinado a bajar el ritmo de producción a causa de la merma en las ventas.
El año pasado, la Volkswagen se vio afectada por una huelga de los poderosos sindicatos metalúrgicos tras el anuncio de la reducción de 20 por ciento de los salarios y de igual cifra de despidos. Debido a la caída en las ventas, existe un stock de 60.000 vehículos y un excedente de 3.000 asalariados de los 16.000 empleados de la montadora de San Bernardo do Campo, en la periferia de San Pablo.