Difícil el acuerdo pero habrá acuerdo
-
Trump no tiene paz, Wall Street no se hace problema y continúa acumulando récords en un rally vibrante
-
Crece el delivery en Argentina, pero el poder de compra cayó 12% en un año
Sin embargo es serio. Desde ya será por 5 años el congelamiento del gasto público en todo el país, gobierno y provincias. Es lo que exigía el Fondo Monetario. Se opone el gobernador Néstor Kirchner, de Santa Cruz. Claro, Kirchner tiene una provincia con plazos fijos de dinero acumulado, fruto de las regalías petroleras, y no necesita el diálogo secreto con funcionarios del gobierno. Carlos Reutemann de Santa Fe es el otro que se opone a pasar el año 2003 porque compromete al próximo gobierno provincial y lo prohibiría la Constitución. ¿En este país van a castigar al que viola-ra una ley para más decencia cuando predomina siempre la corrupción? Lo arreglaría un asterisco a su firma: *...a conformación de la Legislatura.
¿En qué consiste? ¿Por qué todos acuerdan? En primer lugar por los acuerdos secretos. Por caso los gobernadores de Córdoba y Santa Fe arreglaron con el gobierno su máximo dolor de cabeza: los déficit de sus cajas previsionales. Insfrán de Formosa, otro iracundo junto con Kirchner, salvó sus vencimientos inmediatos. El bonaerense Ruckauf pasó (lo hizo Ricardo Gutiérrez) por el Banco Central a arreglar la situación que lo desvela: estado caótico del Banco Provincia de Buenos Aires. Y así sucesivamente.
Le dieron solución a la disputada asistencia social (1.100 millones por año a repartir en planes Trabajar y subsidios directos. Se crea una «unidad ejecutora» en cada provincia donde va el dinero que ahora sólo manejaba el gobierno nacional separado del que se adjudicaba al provincial. Este sólo lo manejó y manejará la gobernación. El otro irá a la «unidad ejecutora» con representantes de la provincia y del gobierno nacional (éste para el «control» pero también para llevarse el nombre de cada beneficiado para remitirle una boleta antes de cada elección, cuanto menos). Si hay empate en la adjudicación decide el voto del representante del gobernador. O sea decide el gobernador provincial y el Poder Ejecutivo nacional se entera. Graciela Fernández Meijide pasa a ser un «ñoqui» con rango ministerial pero sin manejo, a no ser destinar todo el ministerio a recoger informes de los funcionarios en las «unidades ejecutoras». Pero manejo no tendrá.
Quedan detalles, como extender el congelamiento -aparte del gobierno nacional y las gobernaciones-también a los dispendiosos municipios. O sea los 3 niveles de ejecutividad pública.
El grueso está acordado con derivaciones interesantes. Por caso quizá incluya la «proporcionalidad de las remuneraciones» (idea del gobierno) para que un legislador provincial de Río Negro no gane 40% más que uno de Salta. Y tal vez un acuerdo paralelo de gobernabilidad deslizado en palabras semiocultas pero de sentido claro: apoyo a los Ejecutivos, nacionales y provinciales, por parte de parlamentarios con conteo en el Congreso nacional. Si en tal provincia tal oposición no colaboró se restringe el apoyo en el Congreso nacional. Es interesante.
En definitiva las grandes fuerzas, radicalismo y justicialismo, lograron conciliar. Tardaron en hacerlo casi un año. Desde marzo o abril se despedazarán en críticas para ganar las elecciones legislativas del año próximo, pero más allá de las palabras duras de la política tendrán acuerdos de gastos congelados que no afectarán a la economía. Hoy por la tarde De la Rúa podría hacer el anuncio oficial del acuerdo.
Para un país como la Argentina es mucho, muchísimo.


