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Se estima, de todas formas, que difícilmente en los próximos días la divisa perfore el piso psicológico de $ 2,90. «El mercado hoy quedó con más demandas y no vemos una caída adicional», señalaban ayer operadores de la City porteña.
La entidad que preside Martín Redrado se está manejando con «pies de plomo»: compra la menor cantidad posible de dólares para no inyectar pesos y acentuar el salto de la inflación.
Es claro que existen presiones para que el dólar continúe bajando (en Brasil cayó hasta 2,595 reales), pero la decisión de política económica es que permanezca en alrededor de $ 2,90, aunque no se descarta que en las próximas semanas baje de este nivel aunque sea de manera breve.
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