A pocos días de las elecciones legislativas, el mercado acelera la búsqueda de cobertura cambiaria. Muestra de ello son las tensiones sobre los tipos de cambio paralelos y la creciente demanda de bonos dólar linked y de contratos de futuros. En ese marco, el Banco Central tuvo que incrementar durante octubre su intervención con venta de dólar futuro para contener las expectativas de depreciación y terminó el mes con una posición vendida cercana a los u$s3.500 millones, según supo Ámbito de fuentes al tanto de las operaciones. Como se esperaba, el nivel escaló con respecto al cierre de septiembre. Sin embargo, se ubica un 60% abajo del pico registrado durante la corrida de un año atrás. Eso, consideran en el gabinete económico, refleja que la presión es menor a la de 2020 pese a la cercanía de los comicios y que el BCRA aún cuenta con un elevado poder de fuego para intervenir en esa plaza.
Dólar futuro: BCRA aumentó su intervención en octubre, pero conserva poder de fuego
Por la creciente búsqueda de cobertura cambiaria, cerró el mes con una posición vendida cercana a u$s3.500 M, más que en septiembre aunque lejos del pico de 2020. Mantiene la estrategia cambiaria.
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Los futuros del dólar (que en Argentina se operan en el Rofex y en el MAE) se negocian en pesos pero les brindan cobertura a los inversores ante una eventual devaluación. Los contratos pactados allí constituyen una especie de apuesta por cubrirse de una devaluación a un plazo determinado: la diferencia entre el precio convenido y el tipo de cambio realmente existente al vencimiento del contrato hace que el comprador gane si dólar oficial finalmente resulta más alto y que el vendedor lo haga si es más bajo. La venta de este tipo de contratos es una herramienta que utiliza el BCRA para incidir en las expectativas de depreciación.
La demanda de cobertura vía futuros se aceleró el mes pasado. En modo electoral, buena parte del mercado advierte sobre una escasez de reservas (la netas se ubican en torno a los u$s4.700 millones, según cálculos de PPI) que haría inevitable un cambio de política cambiaria en favor de una depreciación más acelerada. Esto hizo escalar las tasas implícitas en los contratos de comienzos de 2022 por encima del 70% a la espera de un salto cambiario poselectoral. Lo propio ocurre con los bonos dólar linked a 2022 y 2023, que profundizaron sus rendimientos negativos.
En cambio, el Gobierno descarta un escenario de depreciación, como señaló recientemente Martín Guzmán. Pondera la compra de más de u$s200 millones que logró hacer el Central el mes pasado luego de restringir el pago anticipado de importaciones (ahora flexibilizado) y pese a tratarse de un momento del año estacionalmente desfavorable. Así, asegura tener las herramientas suficientes para sostener su política de ancla cambiaria con la que intenta contribuir a una desaceleración de la inflación.
En ese marco, fuentes oficiales le adelantaron a este diario que en octubre la entidad que preside Miguel Pesce obtuvo una ganancia de $1.000 millones por la liquidación de contratos de futuros contra los inversores que apostaron por un mayor ritmo de devaluación. Ese mismo descalce de expectativas le permitió a lo largo de 2020 embolsar vía dólar futuro $23.500 millones ante un mercado que auguraba una depreciación que no se concretó. El gabinete económico espera que la película de este año repita el mismo desenlace.
Contratos
En octubre, por lo pronto, la autoridad monetaria tuvo que acrecentar su intervención con la venta de contratos por hasta alrededor de u$s3.500 millones. El dato muestra una mayor demanda de cobertura del mercado ya que en septiembre había cerrado con una posición vendida de u$s1.770 millones. Sin embargo, todavía se ubicó 40% abajo del nivel de cierre de octubre de 2020 (u$s5.683 millones) y 60% abajo del máximo que había llegado a vender ese mismo mes en el pico de la corrida (u$s8.400 millones).
En los despachos oficiales, consideran que eso refleja que, pese al contexto electoral, la presión devaluatoria es significativamente menor a la del año pasado y que todavía existe un margen importante para intervenir en esta plaza en caso de ser necesario. Comenzado noviembre, el BCRA tiene vendidos contratos de futuros por alrededor de un 30% del nivel de octubre aunque es esperable que crezca con el correr de los días.
Mientras que en el mercado esperan que la presión crezca en las próximas dos semanas en las distintas plazas de cobertura cambiaria: futuros, dólar linked (en ambos casos en pesos y al tipo de cambio oficial) y dólares financieros (para pasarse directamente a moneda dura). Por el momento, el Central mantuvo el contado con liquidación (CCL) negociado con el bono AL30 debajo de los $180 a fuerza de sus intervenciones y de las regulaciones de la CNV, a cargo de Adrián Cosentino, pero las versiones no intervenidas del CCL (operadas con acciones o de forma bilateral) cerraron ayer cerca de $215.
En el Gobierno, en cambio, confían en capear las presiones propias del contexto electoral, que coinciden con los meses de menores ingresos de divisas por factores estacionales, hasta que comiencen a llegar las divisas de la cosecha gruesa en marzo. Una fuente oficial le dijo a Ámbito que en noviembre y hacia delante el BCRA mantendrá su estrategia cambiaria a la espera de que se consolide un proceso de reducción de la inflación.
En esa línea, el gabinete económico procura minimizar el drenaje de reservas. Por eso, en la flexibilización del cepo al pago anticipado de importaciones para traer insumos aprobada el jueves pasado el Central puso como tope el promedio de las compras realizadas en los últimos doce meses: el objetivo es evitar sobrestockeos por parte de quienes especulan con una devaluación. Además, mantuvo las limitaciones para los adelantos en el caso de los bienes de capital hasta fines de este mes a la espera de que en diciembre el flujo de divisas se vuelva positivo. Entre tanto, continúa la salida de divisas para pagos de deuda: ayer, el Gobierno le abonó u$s390 millones al FMI por intereses del multimillonario crédito que tomó Mauricio Macri.




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