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• Esto permite pensar en ciclos expansivos más grandes a nivel mundial, lo que para la Argentina debe ser bueno. Además, el fenómeno de la globalización ayuda a bajar las tasas y la inflación estructural, incluidos los países emergentes. Y ahí entramos, obviamente, nosotros...
• Me llamó la atención lo sucedido con el chisporroteo que tuvimos la semana pasada con Estados Unidos: en otros tiempos, un cruce como el que mantuvieron Roger Noriega y los funcionarios del presidente Néstor Kirchner (incluido éste) habría provocado una estampida, pero fíjese que subieron todos los bonos de los emergentes... Sin duda ha cambiado todo.
• No me parece que vaya a producirse una corrida hacia el dólar: si no hay inflación no hay crisis.
• Sí me preocupa la suma del déficit fiscal y comercial de Estados Unidos, que ya se ubica en 12 puntos del PBI: es demasiado, creo. El dólar va a seguir cayendo contra el euro justamente por ese desequilibrio. Hay que tener en cuenta que Estados Unidos necesitará unos u$s 600.000 millones para financiarlo...
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