28 de enero 2021 - 00:00

Apuestan a mantener dólar competitivo para que se pueda crecer más del 5%

El plan oficial para contener la divisa incluye aguantar particularidades de febrero, devaluaciones graduales y contar con el aval del FMI.

Miguel Pesce.

Miguel Pesce.

Devaluaciones graduales, controladas y acompañando la inflación, sin que se retrase el tipo de cambio, ni se revalorice. El nivel actual es el adecuado. Con esto se descarta entonces alguna devaluación fuerte, tanto en su versión controlada como descontrolada. Al menos esa es la idea y estrategia con la que piensa manejar el Gobierno la política cambiaria para todo 2021. El objetivo es demostrarle al mercado, especialmente a los exportadores sojeros que deberían liquidar entre marzo y abril, que no deben esperar alteraciones importantes en el valor del dólar; y que el oficialismo mantiene controlada la variable cambiaria. Para que esta visión sea creíble espera el Gobierno un aporte extra. Que el Fondo Monetario Internacional (FMI), en algún capítulo claro de la eventual “Carta de Intención” que se debería firmar entre marzo y mayo, avale este esquema oficial y mencione específicamente que el tipo de cambio y el mecanismo de actualización es el correcto.

Para el análisis oficial, los números que viene manejando el Banco Central apuntan a convalidar la estrategia. Dentro de la entidad que maneja Miguel Pesce se asegura que durante todo enero se ratificó la “operatoria normal”. Se habla que ya pasó el tiempo de la liquidación de la cosecha fina y que se maneja con certeza el puente hasta marzo y abril donde debería comenzarse a liquidar la cosecha la gruesa. Y que hasta ese momento habría que convivir con días de compras y ventas, pero sobre la base de la suma del incremento de las reservas de los u$s600 millones de diciembre y el proyectado de unos u$s180/200 millones de saldo positivo de enero. No ve el BCRA ninguna situación fuera de la lógica económica vinculada a operaciones de comercio exterior. Sabe la entidad que febrero, por cuestiones estacionales, será complicado y que la meta será empatar el mes. Pero se asegura que hay poder de fuego desde el BCRA, como para garantizar la llegada con cierta tranquilidad al período de posible “acumulación de divisas” que debería comenzar a fines de marzo, y extenderse hasta junio. Luego, también por cuestiones normales y estacionales, el oficialismo espera un segundo semestre de pérdida de ventas de divisbas. Se supone que para ese momento ya el acuerdo con el FMI estará cerrado, la economía en crecimiento y cierta estabilidad monetaria en marcha; con lo que debería ser un período sin alteraciones en la política de devaluaciones graduales acompañando la inflación. No es una promesa menor. Será el tiempo en que el Gobierno de Alberto Fernández se jugará su situación política y económica en las elecciones legislativas de 2021.

Para que todo esta estrategia cambiaria-política sea posible, el Gobierno mira otro capítulo complicado. Lo necesario para que haya credibilidad, es que se pueda sostener durante todo el año el superávit comercial; y que no se repita el déficit de diciembre de unos u$s 364 millones. El gobierno atribuye este dato negativo al impacto del paro de las aceiteras; pero insiste en que el resultado que debe mirarse es el superávit de u$s 12.528 millones de todo el ejercicio. Según los números básicos de mantenimiento de la estabilidad económica, en el gobierno se habla de la obligación de mantener un resultado positivo entre exportaciones e importaciones por arriba de los u$s 12.000 millones; y, en lo posible, lo más cerca que se pueda de los u$s 15.000 millones. Se confía en que si el 2021 mantiene el superávit del ejercicio anterior, se verá la misma lógica en la administración de las reservas que el 2020; lo que implica que no habría alteraciones bruscas, pero tampoco liberalizaciones en la alternativa de compra de divisas. Como contrapartida, si el 2021 llega con mejoras en las exportaciones, se podrían ir liberando algunas cuentas de acceso a divisas, pero siempre vinculado a proyectos productivos. Para pensar en esta posibilidad, antes el gobierno debe asegurarse que tienen garantizados los dólares necesarios para el pago de insumos, deuda, giro de utilidades, royalties y el funcionamiento normal de la administración pública en el exterior.

Para el criterio oficial, si el organismo que maneja Miguel Pesce logra sostener el poder de competitividad del dólar en los niveles de cierre del 2020, la economía no tendría problemas para responder el año con un crecimiento sustentable; incluso superior al 5% que proyectó el diseño del presupuesto Nacional de Martín Guzmán que aprobó el Congreso a fines del año pasado. Incluso hay quien dentro del Gabinete aventura un alza mayor, al ritmo de la mejora en los precios internacionales de la soja y la proyección de un cierto control del déficit fiscal por debajo del 4% del PBI.

Dejá tu comentario

Te puede interesar