Dólar: expectativas antes y después de fin de año

Economía

“¡Che 9/12 decime qué se siente”! Megaeventos a dos orillas. ¿Cuándo devalúa Miguel? La gente quiere al Fondo. Se picó la inflación en la semana. El billonario divorcio de Vladímir.

“Ya se acerca Nochebuena, ya se acerca Navidad...” coreaban ayer en las mesas, aunque también las huestes futbolísticas que coparon las calles, y en los eventos a lo largo de la semana y a lo ancho del Río de la Plata. Desde el megaevento de DaVinci, pasando por el del IAEF hasta el súper fashion de AR Partners fueron muy buenas excusas para reencuentros presenciales después de muchos meses de ostracismo.

A nivel local, la suerte del acuerdo con el FMI fue el tema que monopolizó los encuentros de todo tipo. Donde resumiendo, todo parece girar en saber si el gobierno de Alberto Fernández devaluará antes de fin de año o después. Como se señalara en esta sección desde hace tiempo ya, la única” ventaja” de tocar el tipo de cambio oficial antes del 31-D es que así el BCRA podría registrar “ganancias” contables que luego podría girar al Tesoso.

La otra parte de la biblioteca piensa que será, digamos, después de Reyes para no agitar los ánimos en diciembre porque la calle está muy sensible. O sea, algo parecido al escenario 2013/2014. Al respecto un conocido analista político comentó en un zoom con empresarios y financistas tres datos de una reciente encuesta: casi el 65% de la gente dice estar peor que el año pasado, cerca del 70% considera mala la gestión de Alberto Fernández y el 90% dice querer un acuerdo con el FMI.

El evento de DaVinci que reunió a más de 200 gestores de inversiones de la región y del mundo, tuvo lugar en ex-Conrad (Hilton) de Punta del Este (hoy en manos de los chilenos de Enjoy) y como prueba del clima reinante el DJ arrancó con todo, inaugurando las sesiones de debate con el clásico de AC/DC, “Highway to hell”. Los platos fuertes vinieron de la mano de las presentaciones de la gente de Allianz y Júpiter.

Y siguiendo en la vecina orilla, el evento top fue sin dudas el organizado por la gente de AR Partners que a la hora de celebrar no duda: cerró el ahora emblemático aeropuerto de Carrasco (diseñado por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly) y contrató a la orquesta sinfónica de Uruguay (la Sodre, fundada en 1931). Ambos eventos sirvieron para “cortar” un poco la onda virtual de los últimos tiempos y permitir encuentros face to face entre portfolio managers de la región y del mundo. A pesar de todo el interés pecuniario, tuvieron lugar y espacio varias ONG con énfasis en la responsabilidad social empresaria (ESG).

En un cóctel en el Bajo San Isidro, el tema excluyente fue la final del URBA Top 12. Pero allí se escurrió un dato: al parecer la inflación sigue picante. Según la medición de una de las consultoras más seguidas en este tema, la primera semana de diciembre “se picó” y dio casi 2%. A esa consultora la inflación de noviembre le dio casi 3%. Allí también, varios hombres del mercado, con pasado rugbístico, especularon con un acuerdo light con el FMI que conlleve un ajuste fiscal moderado en torno a 1 a 1,5% del PIB. Sobre criptodivisas surgió el dato que el Fondo de SoftBank para América Latina tiene el 10% de uno de los fondos de u$s5.000 millones invertido en activos relacionados con las criptomonedas.

En otro encuentro, entre megainversores globales, el tema más comentado no fue la inflación y los dilemas de Powell sino otro billonario divorcio al estilo del de Jeff Bezos, Bill Gates o de reconocidos hedge funds. Pero este involucra a un megamillonario ruso. En realidad se trata de Vladímir Potanin, el segundo hombre más rico de Rusia.

Según “datos del mercado” Potanin enfrenta una de las demandas de divorcio más grandes del mundo después de Bezos y Gates: su ex esposa, Natalia Potanina, busca el 50% del valor de su participación en MMC Norilsk Nickel PJSC en una corte de Londres. Esa cantidad podría exceder los u$s7.000 millones, dado que Potanin posee alrededor de un tercio de las acciones del productor de metales. El antecedente, el caso Dmitry Rybolovlev, que fue objeto de un divorcio de alto perfil que se desarrolló en seis jurisdicciones y resultó en años de acritud. En 2014, un juez suizo le otorgó a su ex esposa, Elena Rybolovleva, u$s4.500 millones, aunque un fallo posterior redujo la cantidad a poco más de u$s600 millones.

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