19 de septiembre 2006 - 00:00

Dos autopistas sin aumento hasta 2007

Una mala noticia para los concesionarios de dos accesos a la Capital Federal: ayer le notificaron a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires que no podrán aplicar aumentos de tarifas a vehículos pesados (camiones y ómnibus) hasta diciembre de 2007, a pesar de que en marzo el Ministerio de Planificación Federal les había autorizado un pequeño incremento que se pondría en marcha el mes que viene. Ese aumento ascendía a 15% sobre valores congelados desde 2001.

La «decisión» (que obviamente se enmarca en la política instrumentada por el gobierno a través del secretario Guillermo Moreno de en lo posible no convalidar aumentos de ningún producto o servicio) fue comunicada ayer casi en simultáneo por Autopistas del Sol (AUSOL), la concesionaria del Acceso Norte, y por el Grupo Concesionario del Oeste (GC0), que opera los peajes del Acceso Oeste.

Ambas empresas son controladas por la constructora española Abertis. La medida puede también leerse como un concesión a las empresas de transporte, entre cuyos propietarios se cuentan no pocos empresarios que mantienen excelentes relaciones con el gobierno.

Las notificaciones a la Bolsa admiten que la demora en la aplicación del ajuste responde a una petición de la cartera que capitanea Julio De Vido. En marzo último, en el marco de la renegociación de los contratos de concesión, ambas concesionarias consiguieron del gobierno que les autorizaran retocar las tarifas para vehículos pesados desde el 1 de octubre de este año; sin embargo, esto no sucederá. Lo llamativo es que desde abril de este año ambas empresas ya aplican un incremento de 15% a los autos particulares.

La «solicitud» de la gente de De Vido se habría producido durante un encuentro en esa cartera que se realizó el pasado jueves; allí los empresarios se encontraron con la semisorpresa de que lo que habían firmado con el Estado seis meses atrás ya no era válido.

  • Incidencia

    Fuentes del organismo de control de concesiones viales expresaron que en realidad la medida no era tan grave: «Los vehículos pesados representan apenas 15% del total de la facturación de AUSOL y de GCO; el hecho de no aumentar ahora el 15% autorizado en marzo representará apenas una baja de 2,5% en sus ingresos proyectados para los próximos doce meses».

    A pesar de que cuantitativamenteel lucro cesante no parecedemasiado relevante para las empresas, es de imaginar que la «sugerencia» del gobierno debe haber provocado más de un escalofrío. En marzo, Néstor Kirchner había firmado un decreto en el que -además de autorizar un aumento casi inmediato para los autos particulares y uno a seis meses para comerciales, que es el que se congeló- se establecía que debía recomponerse la TIR (la tasa de retorno) de las concesionarias en pesos constantes.

    Esto implicaba establecer un «menú» para lograr esa recomposición de la rentabilidad de GCO y de AUSOL, el que incluía incrementos tarifarios, extensión del período de concesión, postergación de algunas inversiones, otorgamiento de subsidios y/o beneficios fiscales. Sin embargo, hasta la fecha (por lo que se sabe de la marcha de la renegociación) estas cuestiones ni siquiera han sido rozadas en las conversaciones con las concesionarias.
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