Los precios al consumidor estadounidense subieron apenas un 0,1 por ciento el mes pasado después de que los costos de la gasolina y los automóviles bajaron, dijo hoy el gobierno en un informe que sugiere que la Reserva Federal no necesita apresurarse a subir las tasas de interés.
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Al igual que el índice general de precios al consumidor (IPC), que es la medida más utilizada de la inflación en Estados Unidos, el llamado índice estructural, que elimina los volátiles componentes de alimentos y energía, también subió apenas un 0,1 por ciento, dijo el Departamento del Trabajo.
El informe presentó un panorama de la inflación más benigno de lo que habían previsto los analistas de Wall Street. Los economistas habían pronosticado que el IPC general subiría un 0,1 por ciento, pero que el IPC estructural subiría un 0,2 por ciento.
Una aceleración en la inflación estructural previamente este año había suscitado ciertas preocupaciones de que la inflación, controlada por mucho tiempo, pudiera comenzar a reactivarse.
No obstante, los datos del IPC de agosto confirmaron que los precios se han mantenido a raya, pese a la fuerte alza del costo del petróleo.
El IPC estructural, que es observado muy de cerca por los funcionarios de la Fed, ha subido apenas un 0,1 por ciento en cada uno de los últimos tres meses, una subida de sólo un 1,0 por ciento a tasa anual.
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