Los diputados que no asistan a las sesiones, sin aviso previo, serán castigados con una punición más que dolorosa: descuentos en las dietas que van desde una cuarta parte de la mensualidad hasta el total de lo que perciben cada 30 días (alrededor de $ 4.500 y $ 5.000), según la cantidad de plenarios a los que falten.
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Ayer, Eduardo Camaño puso en práctica una resolución que él mismo había firmado el 9 de mayo pasado. Para demostrar el apego al trabajo de la mayoría de la Cámara baja, el titular del cuerpo les propuso a los jefes de bloque transformar la amenaza en una sanción concreta para quienes retaceaban quórum en la víspera.
La modificación del reglamento exceptúa a quienes no avisen por escrito que no participarán de la sesión. Pero a los que se ausenten sin aviso les cabrá la multa de $ 1.125 a $ 5.000 por mes, aun cuando no haya quórum.
A la sesión de ayer concurrieron 150 legisladores, razón por la cual habrá un importante ahorro en el gasto público. Más de 100 diputados -habría que excluir a los que gozan de licencia- dejarán de cobrar una parte de su salario.
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