18 de abril 2001 - 00:00

El actor Cavallo

PERIODISTA: Vamos a charlar un ratito con Hugo Moser, que además de talentoso hombre de la TV ahora está muy cerca de Domingo Felipe Cavallo. Una suerte, suponemos, de asesoramiento y de consejo de un hombre que conoce de medios y de la sociedad argentina. Hugo, buenos días, ¿cómo está?

Hugo Moser
: Buenos días.

P.: ¿Cómo lo trata la política?


H.M.:
Yo no soy político, y la política me pasa por el costado.

Soy amigo de una persona que en este momento ocupa el lugar de privilegio en el intento de mejorar este país y esto me hace muy feliz porque tengo una relación directa y sé realmente de su voluntad y esfuerzo tremendo para tratar de sacar adelante sus ideas.

P.: Ahora lo vemos muy distinto a Cavallo, al menos en el accionar, del resto de los políticos argentinos, no del resto de los políticos del mundo. Para los políticos argentinos es una rara avis.


H .M .:
El siempre fue igual. O sea que es un hombre con una dinámica excepcional, una salud de hierro. A mí me preocupaba el hecho de que no descanse, pero evidentemente no le hace mella. Es un hombre con una voluntad y unas ganas tremendas. Cree en lo que está haciendo, sueña con sacar adelante el país.

P.: Hugo, ¿es consciente su amigo Domingo Felipe de que de pronto treinta y pico de millones de argentinos estamos un poco atentos cada día a lo que hace o deja de hacer?


H.M.:
¡Pero cómo no va a ser consciente! Por supuesto. El está luchando, no sólo por lo que hace como ministro de Economía, sino en la necesidad tremenda de llegar a la gente y que la gente entienda lo que está proponiendo. Hoy ha limado mucho su discurso técnico para tratar de que la gente entienda este esfuerzo, y lo está logrando. El fin de semana de turismo fue el más importante de los últimos años, la reactivación en el '90 de automóviles, el movimiento de los shopping. Es decir, la gente cree, empieza a creer y al creer rompe un poco la alcancía y trata de dar, de romper esa tremenda pausa de tanto tiempo, donde la angustia era dominante y creciente por otra parte. Ahora vienen los hechos.

P.: ¿Es obra suya que sea mucho más político ahora?


H.M.:
No. El es un hombre muy inteligente. Yo creo que a Cavallo nadie puede torcerle el rumbo. Pero hay cosas que escucha, en los medios, por supuesto. Los medios son mi pasión y algo uno deja allí. Pero no creo que sea mérito más que de él. El escucha y adapta lo que le interesa lo capitaliza, y el resultado es un hombre inteligente con mucho sentido del humor. Un hombre que sufre, que tiene mucha sensibilidad.

P.: Tengo dos preguntas. ¿Usted cree que Cavallo podrá saldar la deuda con respecto a la pobreza y a la desocupación? Y la segunda: ¿usted cree que alguna vez ganará una elección a presidente?


H.M.:
Saldar la deuda es un tema del que yo no le voy a decir cuál es mi posición para evitar preguntas que me inhiban de la discusión o del comentario. Soy un hombre del espectáculo, y veo al país como un gran teatro que está vacío, con ladrillos a la vista, donde se representaron miles de obras, unas divertidas, unas dramáticas, unas sangrientas, otras bufas. Pero el mundo nos obliga a una nueva escenografía, por culpa de ese teatro vacío, acorde con el momento que se vive. Ahora la obra tiene nuevos actores, tiene nuevo argumento. Y la escenografía es totalmente distinta. Lo que puede hacer el protagonista de la obra es aquello que la gente crea o no crea en él. Porque si no la obra no se va a poder representar y, como todo el mundo dice que es la última esperanza que tenemos, yo creo que es muy dramático que un país como el nuestro tenga una sola salida, un solo hombre y una sola esperanza. Pero eso es lo que se dice, eso es lo que cree la gente.

P.: ¿Y la segunda?

H.M.: Yo creo que si hay una elección en este momento, no hay ninguna duda de que Cavallo sería presidente.

P.: Moser, le habla Orlando Barone, ¿como le va?


H.M.:
Hola, Orlando.

P.: Bien. Escuchándolo, se me ocurre esto: ¿no es probable, en esta obra, que el optimismo tenga cada vez menos tiempo frente a la platea y que todos quieran ver una conclusión rápida de esa obra? ¿No puede fracasar el actor en esto?


H.M.:
Yo no hablo de fracaso. El optimismo de la gente tiene un límite, ojalá lleguemos a tiempo de cubrir ese límite.

P.: Hugo, ¿cómo nos ve a nosotros los argentinos?


H.M.:
No se ha marcado todavía una diferencia como para decir: oh, oh, la gente está corriendo por la calle, contenta, salta, baila. Yo, por suerte o por desgracia, no formo parte del gobierno, y la política me pasa por un costado. Yo estoy como amigo de una persona que está en este momento luchando denodadamente por sacarnos adelante.

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