27 de diciembre 2007 - 00:00

"El desafío pasa por el cuello de botella energético y la inflación"

«Se debería promover la generaciónde empresas y que pymes se conviertanen grandes», afirmó la economistade la UCA Alicia Caballero.
«Se debería promover la generación de empresas y que pymes se conviertan en grandes», afirmó la economista de la UCA Alicia Caballero.
Para Alicia Caballero, directora de la carrera de Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA), el gobierno de Cristina de Kirchner va a tener que afrontar dos grandes desafíos puntuales en materia económica: la inflación y el déficit energético. «En ese sentido, incentivar inversiones va a ser una política vital, y el gobierno tendrá que hacer hincapié en desarrollar el mercado de capitales para lograr el fondeo de largo plazo», según señaló la economista licenciada con medalla de oro en la UCA.

Caballero, que fue invitada para formar parte del consejo asesor de la Agencia de Inversiones que preside Beatriz Nofal, también destacó un tercer e importante desafío que transciende el terreno económico, fundamental para pensar en el largo plazo: mejorar las instituciones.

Periodista: ¿Cuáles cree que son los principales desafíos para el gobierno de Cristina de Kirchner?

Alicia Caballero: En materia económica, serán la inflación y el cuello de botella energético; y aunque no sea estrictamente económico, mejorar las instituciones debería ser un objetivo fundamental. Igualmente, la política económica es un poco como la educación de los hijos, no se termina nunca, y tiene que ver con manejar permanentemente los desequilibrios.

P.: ¿Como cuáles?

A.C.:
Existen desequilibrios que surgen de una tasa de crecimiento muy fuerte y sostenida durante varios años. A su vez, esto tiene que ver con una expansión de la demanda, que fue mucho más fuerte que la de la oferta, algo que en general sucede de esta forma porque las decisiones de consumo son mucho más rápidas que las de inversión. Entonces, parte del desafío para este nuevo gobierno es corregir ese desequilibrio a través de una expansión significativa de la oferta.

P.: ¿Cree que ese desequilibrio entre oferta y demanda fue un desencadenante de la inflación?

A.C.: Más allá de temas estacionales, como la verdura en el invierno, que fue muy coyuntural, desde un punto de vista más profundo y estructural, la inflación fue desencadenada por el desequilibrio entre una demanda que se expandió rápidamente producto de la reducción del desempleo y de la mejora salarial. Por otro lado, la oferta tuvo al principio un colchón para utilizar, por la capacidad instalada generada durante la década pasada, y luego un agotamiento que requería un proceso de inversión, que en algunos casos se llevó a cabo un poco lentamente por restricciones en el financiamiento. Toda economía necesita para crecer que tanto ella como sus empresas se financien. Pero la fuerte crisis de fines de 2001 hizo que los bancos no estuviesen dispuestos a financiar el crecimiento. Además, se necesitaban depósitos a largo plazo para poder prestar en esos términos, algo que escaseaba e imposibilitaba el fondeo.

P.: ¿Esto se puede revertir?

A.C.:
Todas las cosas son reversibles con políticas adecuadas. Ahora, creo que la instalación de un clima de mayor confianza también hace que los operadores y los inversores institucionales tengan fe en el sistema financiero como para depositar y así prestar a largo plazo. Es un círculo virtuoso. También es necesario generar mecanismos que permitan financiar la creación de nuevas empresas, como son, por ejemplo, los fondos de capital de riesgo. La Argentina tiene un desafío pendiente con el tema del capital. Siempre se asocia financiamiento con deuda y con crédito, pero cuando uno analiza los países que más crecen, sobre todo los que lo hacen con innovación, en éstos lo que se hace es desarrollar el mercado de capitales, el que realmente está dispuesto a financiar la innovación y el crecimiento. Un banco tiene que prestarle a alguien que le dé la certeza de que puede pagar, el capital está dispuesto a correr un riesgo mayor.

P.: ¿Se está haciendo algo al respecto?

A.C.: Actualmente, a nivel gubernamental se ha creado la Agencia de Inversiones que está trabajando en ese sentido y me parece una iniciativa interesante. Es importante destacar que los países que crecieron con innovación siempre tuvieron mecanismos de incentivo para la creación de estos fondos de capital, que no se generan sin el impulso de la política pública, como fue el caso de Irlanda, Israel. Otra asignatura pendiente en la Argentina es la creación de nuevas empresas. Siempre se habla sobre la extranjerización de la economía y todas las empresas que se venden, pero lo importante es preocuparse por generar nuevas empresas, que las chicas se conviertan en grandes y que estas últimas se internacionalicen.

P.: ¿El Estado tendría que trabajar de cerca?

A.C.: No creo que sea bueno que el Estado cargue sobre su mochila absolutamente todo. Creo que para muchas cosas existe muy eficientemente el sector privado. No creo que sea función del gobierno asesorar puntualmente empresa por empresa, pero lo que sí creo es que es rol del gobierno hacer políticas públicas, desarrollar el mercado de capitales, fomentar la investigación y desarrollo, y temas como educación y salud.

P.: ¿Cómo se podría generar más confianza y sustentabilidad para atraer inversiones?

A.C.: La Argentina tiene que hacer el mismo esfuerzo que hizo con el crecimiento económico en el nivel institucional. Las instituciones son el marco de referencia tanto para que los ciudadanos como los agentes económicos tomen sus decisiones. Si bien el que invierte no pretende sorpresas, por lo menos espera un horizonte predecible. La realidad es que nos fascinamos con el crecimiento económico y no se tiene en cuenta el desarrollo, pero éste no sólo abarca al crecimiento sino que agrega la promoción humana, que significa educación, justicia, salud, seguridad y el bienestar de las instituciones. Estos desafíos y pensar en el largo plazo es lo que transforma a un país que crece en uno desarrollado.

P.: ¿Cree que el ciclo de bajas en la tasa de interés de referencia en Estados Unidos que inició Ben Bernanke podría beneficiar a la Argentina liberando fondos?

A.C.: La inversión financiera se maneja por carriles distintos que la inversión extranjera directa; es mucho más instantánea, aunque es cierto que la reducción en la tasa de referencia genera más apetito por lograr una mayor rentabilidad en los países emergentes. No me parece que tenga mucho impacto en términos de inversión directa, excepto que determina cómo se construye una tasa de descuento cuando se valúa una empresa, se constituye a partir de una tasa base libre de riesgo que en general es la de Estados Unidos. Entonces, al bajar la tasa de descuento, los activos pueden aumentar ligeramente.

Entrevista de Laura Costa

Dejá tu comentario

Te puede interesar