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Todos los días ingresan al país por las exportaciones más dólares de los que el mercado necesita. Los importadores, principales demandantes de divisas en cualquier época, están ausentes. En primer lugar porque no hay consumo interno. Además, las empresas no invierten en bienes de capital al no renovar sus maquinarias. La modernización (léase inversión productiva) está ausente. Están los importadores ocasionales que tampoco demandan divisas porque cuando compraron la mercadería lo hicieron con un dólar mucho más alto y ahora no pueden recuperar lo que pagaron.
Además, ni las empresas ni el Estado demandan dólares porque están en default y no pagan sus deudas externas.
Tampoco tienen rentabilidad como para remesar utilidades al exterior.
Por eso ayer el Banco Central aumentó sus reservas en u$s 16,3 millones, ya que les compró a los exportadores u$s 20,9 millones y les vendió a bancos, empresas e importadores u$s 4,6 millones.
La divisa arrastra en lo que va de la semana una caída de 10 centavos y está en la paridad más baja desde el 29 de abril pasado.
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