Desde su introducción como moneda de cálculo, el 1 de enero de 1999, el euro se ha depreciado casi 25% contra el dólar y otras divisas fuertes, ante todo por la falta de confianza de los inversores, que han considerado el dólar más atractivo y rentable.
También puede haber ayudado al avance de ayer el hecho de que haya crecido la demanda de euros en los países del este europeo, que antes del 28 de febrero próximo, cuando concluye definitivamente la coexistencia del euro con las viejas monedas nacionales, deben haber sustituido los marcos alemanes, chelines austríacos y otras divisas por la moneda única.
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